miércoles, 21 de diciembre de 2011

Por eso, no te vayas.

y entonces te recordare en toda la ropa dada de sí, en los cajones vacíos, la falta de palomitas por el suelo y los ceniceros semidesnudos, y todo podrá ser otra vez imperfecto y rutinario, y los miércoles sabrán a poco y menos aún los botellines de los viernes, y despertarse un domingo de resaca sólo podrá llegar a ser un sinónimo de derrota, si son mas de las seis y nadie se molesta en decir "buenos días, preciosa", los autobuses volverán a ser enemigos ocultos de las pasiones, guiños a la indiferencia cualquier día a las dos cuando tu mano se despida entre mis piernas, la mesa no servirá más que para estudiar, que mi habitación esté desordenada tendrá un sabor amargo, y hasta el hueco de mis clavículas te echará de menos.

domingo, 11 de diciembre de 2011

Le petite mort, siempre inconclusa.

y cuando vuelve a casa a cenicienta le sobran chupitos a falta de un principe que le traiga su zapato, porque duermen lejos y respiran mal por no acuchillarse el aire a base de besos, y se pierden en un par de callejones sin salida porque saben que al día siguiente saldrá el sol aunque no haya habido carroza de vuelta a casa, por el rollo ese de la superacion, de quererse más y mejor a medida que pierden la ropa, de conocer a ciencia cierta lo que es pelear entre kilómetros, no poder llegar porque han dado las doce, deshojar cada segundo de la espera, buscar aliento en un piti y que no me joda no escribir porque todo es perfecto, porque no hay penas que camuflar ni mundos paralelos que construir a base de tinta y folios arrugados, porque no tengo que contar más mentiras, porque Cien años de soledad parece lo que duró su espera, Rebeca Montiel tragándose sus mariposas y las de otras cuarenta, porque el sonido de los muelles les recuerda que siguen vivos, que aquí están a pesar de las tormentas, que tienen una eternidad por delante, con poquito más que la inseguridad vistiéndoles todos los días,quemando tronos, arañando espaldas, terminando películas como mayor exponente del romanticismo, abrazándose debajo de la ducha, apagando despertadores, queriéndose en amateur, como dice escandar, y lo que es más importante, follándose como si se hubieran buscado toda la vida...

domingo, 4 de diciembre de 2011

¿A los cuantos cállate empezamos a besarnos?.

Ninguno. Ninguno porque llegó sonriendo como si supiera que ella llevaba esperando ese momento toda su vida. No hicieron falta palabras, ni tan siquiera un gesto porque las calles de esa ciudad parecían distintas ya por esas horas. Y dicen que somos humanos y por eso nos tropezamos, que algunos aprenden de sus errores y otros simplemente los olvidan, que no hay que arrepentirse de algo si ese algo era justo lo que querías hacer en ese momento. Bueno, pues esta es la verdad: que le habría besado a él y solo a él hasta desgastarle, le habría prometido una eternidad que tenía guardada como el mejor de los secretos, habría planeado setecientos veintisiete lugares a los que huir con él, pero fui cobarde. Dicen que cuando quieres a alguien debes dejarle ir, y que si no vuelve, nunca fue tuyo.Y esta es nuestra historia: que si mi corazón latía (y late) era por sus sonrisas, porque tenía esa jodida fuerza capaz de mover montañas, esa tranquilidad aun cuando todo iba mal, esa capacidad de hacer que el mundo desapareciera por unos segundos...
Todos los lo siento van a ser poco, y nunca se me han dado bien las supercompensaciones, pero tal día como hoy, a eso de las dos de la mañana, a mi sólo me sale decirle que el miedo no me va a ganar este pulso: porque quiero abrazarle tan fuerte, que parezcamos uno solo, y si me voy, sólo va a ser a hacer palomitas. Dicen que ser el primero puede ser perfecto, pero ser el último es todo un éxito. Y leyendo eso, en una habitación que no es la mía y sabiendo que la cama esta fría porque no está el para calentarla, solo me sale decirlo: que después de él no hay nada más, y que pase lo que pase, y aunque hoy no esté para llamarme bonita medio dormido, soy la persona más feliz del planeta... no hay duda.
=)

domingo, 27 de noviembre de 2011

Él susurraba una y otra vez que ella era una buena persona. Cada una de las veces ella se estremeció. Le caían en la nariz mechones de pelo que brillaban a la luz de la farola más cercana, mientras su mano derecha hacía una doble función: sujetar la frente de su amigo mientras potaba y eliminar el sudor de esa misma, a pesar de encontrarse a finales de noviembre y a pocos grados por encima del cero. Su mano izquierda le sujetaba el móvil en la oreja izquierda de él, pues insistió en continuar la conversación. Y precisamente que la hubiera continuado era lo que hacía que ella, en precario equilibrio sobre las puntas de sus pies, tras él, se estremeciera por sus palabras.
Fue como si no se hubiera duchado desde la navidad pasada, cuando casi le parte la cara en la cena anual. Al oírle decir eso, sabiendo que estaba lo suficientemente consciente como para saber de sobra lo que decía y con quién hablaba, se sintió renovada. Casi como si aquello nunca hubiera pasado, como si siempre hubiera estado con ella, y nunca hubiera dudado.
Se despejó aquello de la cabeza y se acercó el móvil a su propia oreja mientras él volvía a vomitar. 
-Es la segunda vez que vomita.
Al otro lado del teléfono se oyó responder otra voz femenina. 
-Ya le oigo. Avísame cuando esté mejor.
-De acuerdo. Te dejo ciao.
Colgó con el pulgar y se las apañó para devolverle el móvil al bolsillo de su abrigo.
-Estoy mejor.
-Te dije que debías haber potado antes.
-Ay, cállate.
Él hizo un amago de ponerse en pie, y ella se pasó su brazo izquierdo por encima de los hombros para ayudarle a caminar. Una estampa típica en aquel parque segoviano.

viernes, 4 de noviembre de 2011

...

Y ella no pudo sostener el escalofrío que suponía volver a vivir lo mismo, y nadie la impidió gritar sacando la cabeza por la ventana hasta quedarse sin aliento, golpear todos y cada uno de los muebles de la habitación hasta que le sangraran los nudillos. Se le olvidó lo aprendido en la espera, que para salir a la calle con tacones hay que practicar en casa, que uno más uno no siempre suman dos, que si no lo haces, te arrepientes de por vida, que engañar esta mal pero a veces parece hasta necesario, y que las manchas de vino se quitan, pero sólo si lavas la ropa muchas veces. Apretó los dientes como lo había hecho otras tantas, se dejó querer en otros cuerpos, y en otras horas, pero no en otras posturas. Volatizó su corazón, y después, con la cabeza bien alta, le despidió entre lágrimas.

jueves, 27 de octubre de 2011

Espirales.

La inspiración se escurre entre las cuatro paredes de esta cama, por eso de que sin ti es una jaula y como queriendo decirme que aunque haya calefacción, en mi cuarto va a seguir haciendo el mismo frío.
Una mirada nos basta para parar el tiempo sin que se enteren los relojes, y cuando te vas por aquí queda poco más que el desanimo, rezar por que vuelvas mañana.
Soñar que no estás y despertarme con tu "bonita" no se puede comprar con oro,  y ni todos los enamorados del mundo son capaces de entender lo que se siente.

Desde que te conocí se me hace más jodido lo de dormir sola.

Y puede que tenga poco más que mi inexistencia, unos pantalones rotos y unas ganas horribles de que te corras mirándome a la cara, - por mucho que diga que el bruto eres tu- sonrisa en ristre, corazón a prueba de bombas.
Los pitis saben distintos, y a veces saco dos como creyendo que estas al lado, meto las manos en los bolsillos
y no hay fuego, como si todos los mecheros del mundo pudieran igualar lo que supone nuestro cuerpo a cuerpo. Aunque te regañe me gusta que mi habitación esté desordenada, y si pasan cinco minutos de película
echo de menos tu mano aislándome del mundo, o abriéndome las piernas, pues yo creo que últimamente,
son sinónimos... Que la hundas en mis pantalones no se compara con vidas anteriores, y si no fuera por las viejas fotos,  juraría que no son mías.
Fui rechazando los reservados porque me sugería más un prohibido el paso, el espeso rechinar de dientes que me provoca el frío de las ocho de la mañana, cuando suena el despertador y no lo apago.
Y hasta en tus pequeñas manías me gustas,  mi cabeza no para de construir palacios de treinta metros,
con poco más que un poco de truja y el primer nosotros, que me atrevería a escribir en mayúsculas.
Todo se ha basado en estrellarse, en aprender a querer - y a follar - con Cien años de soledad que es lo que ha durado esta espera, y los cien que tengo por delante para regalarte.  Poco más dicen mis letras a estas horas, teniendo en cuenta que sólo descanso cuando noto tu respiración en mi cuello - y ese es el motivo de mi insomnio -, algo de sueño,  unas veinte cajetillas de tabaco vacías, y un arma entre las piernas que se dispara sólo si te siente cerca.

Me quedo sin letras aunque no sea el peor de los pecados, aprendo a sumar uno más uno por mucho que las matemáticas digan que es un error, y que la probabilidad es tan ínfima, que puede que me haya tocado la lotería. No tengo suerte en nada y esto no iba a ser menos. Pero puede acabarse el mundo mañana, puede llevarse mi abrigo  y todo lo que sembré durante años, una sola ráfaga de viento.
Puedo mojarme, tener nuestro sudor al cuello, como quien dice, que nada hará que hoy Pucela no me parezca oscura y vacía,  y no porque no tenga ni pitis, ni fuego, ni esa pequeña parte que me completa
en forma de mis amigos recogiéndome un sábado a las seis
cuando nos come la mierda.

Todo es mucho más fácil, y aunque la mitad de habitantes de esta población no se den cuenta,
se que esta noche va a llover, porque en esta jaula - como quien dice -
sobran rayos y la luz nos ciega, abundan parques y colas del inem, quedan trozos de sabores por el suelo, pero el vacío más grande - aunque nunca te lo haya dicho - es el que deja tu sonrisa.

lunes, 24 de octubre de 2011

The rest of my life!

Que nadie que no seas tú vera esa sonrisa porque ya no es sin la tuya. Que no hay amor sin temor, pero nos sobran huevos y ganas.

Y que no necesito ser la primera, me basta con ser la última.

=)

viernes, 21 de octubre de 2011

Et voilà, como si hubieran pasado treinta años.

Escuchar a Sabina pierde todo su sentido si ya no pisas este suelo, y me queda poco más que un poco de fiebre y cuatro paredes que se me echan encima porque en este piso todos han salido de fiesta (y bien que hacen). Las calles de esta ciudad cada día son un poco más extrañas, no termino de acostumbrarme a este barrio y sus miradas, y se echa de menos a los chavales, por eso de que, estemos donde estemos, me hacen sentir en casa. Me tiemblan las piernas cuando pienso que hasta los días siguen sabiendo a sangre, cuando echo la vista atrás y de un año a esta parte, el 90% de lo acontecido me resulta indiferente. Me abruma la simple capacidad de querer y dejar de hacerlo, me agobian las prisas, y el sinsentido de tantos palos como caídos del cielo. Pocos recuerdos me quedan ya que no duelan, que tenías un ojo azul y otro verde, aquel primer orgasmo, o como te juré entre muebles y cajas que no me iría nunca, y perdón por no cumplirlo. Se trata de evolucionar como persona: hacer malabares con los vaqueros, amar como si llevaras haciéndolo toda la vida...
De tanta hostia, y tanto duende de una noche, y tanto chupito, me quema el exófago, y al final, no sé como lo hago, pero acabo maltratando yo más a mi corazón, que todos los hijos de puta que vinieron a intentarlo.

martes, 18 de octubre de 2011

Soy la mejor amiga de la peor pesadilla de tus sueños.
No escribo, no porque me falten ganas, letras o tiempo, si no porque me faltan penas. Me acostumbré a escribir sobre corazones rotos y camas vacías, algo así como Sabina pero sin perdices, y ahora que soy una chica con altas dosis de felicidad ya no sé qué plasmar. Nunca fue lo mío escribir sobre margaritas y caminos de rosas, o sobre las velas que has sido capaz de encenderme una noche porque sí, porque te dio la vena.
Quizá mis aspiraciones a chica de ciudad busca piso a compartir sean esos sueños que perdí un día en las cunetas, mientras iba a esa velocidad que solo lleva el corazón cuando se enamora y está cerca.
Puede que sea el hecho de que estés lejos y no sepa a quién contarle todo esto, porque me refugio en aquellos que me hacen reír, y de esos no abundan.
Hay días, como hoy, que me duele el alma de no verte. Quizá por eso escribo hoy. Es el típico día tonto, así sin más, cualquier día. Echo de menos ver mis medias rotas y sucias sobre tu mesa, tiradas de cualquier forma en mitad de la noche, sin ganas de saber dónde caerían, con toda tu concentración en mis labios, o eso me dices después.
Porque no soy yo sin ti.

lunes, 17 de octubre de 2011

FUCK

Es lo que tiene encender un cigarro a las dos de la mañana, pasar calor aunque esta vez no sea tu culpa, confesarle que sólo fue un cuerpo más sobre el que te folle, y que nadie por aquí siga con la duda.
Los vecinos ya casi nunca se quejan, bebes poco y fumas mucho, has cambiado: ahora eres formal, o eso dicen. Tiene huevos.
Que despiertas por la mañana como dándole la razón a todos, ni preguntas ni sientes, te cierras en banda porque ya sólo crees en el abrir de piernas, porque se te ha olvidado eso de tu mano y la mía y yo, que quieres que te diga, no es que quiera recordártelo.
Los días pasan rápido y ya todo queda lejano, porque volver la vista atrás y reírse es un hecho insustancial provocado por las margaritas que crecían detrás del instituto donde aprendí (o me enseñaste) todo lo que no me contaban los libros.
Las calles del barrio son distintas y llevo mucho sin pisarlas, porque ya no son capaces de sacarme de los apuntes cuando necesitábamos un piti, porque vivir al límite dejo de ser lo nuestro.
Porque las velas de cumpleaños, las pestañas, y hasta las mañanas de verano se han dormido después de reírse en nuestra puta cara.
Y ahora cuento todos los chupitos que bebí en tu nombre, y cuando no duermo no es por tu culpa.
"La droga es mala", pero los que lo dicen también. Y creo que después de quinientas noches, este colchón ya no se acuerda de nuestras guerras.

jueves, 13 de octubre de 2011

Lo que no digo.

Mentiría si dijera que no me quema el alma cada vez que la imagino en tus brazos. Me entran ganas de reventar a hostias a cualquier otra que haya ocupado tan sólo una milésima de tus pensamientos, y es justo así, como me juré hace un año, que no iba a acabar. La situación se complica, y el vaso se llena de leche y galletas, pero no se lo digo a Marian para no asustarla, porque la he prometido que hay una caña para ella en Puente de Vallecas, que me voy a reír de las adversidades, que no voy a permitir que nadie me corte las alas.
Es jodido que las lágrimas te resbalen por la sonrisa, por eso de que al mal tiempo buena cara y que si hay que afilar los dientes se afilan, teniendo poco más que la inseguridad pero acostumbradas a esta vida de malabaristas, a no sólo darnos la hostia sino a provocarla, a cerrar heridas con alcohol (de cubata) que nosotras mismas abrimos, por eso de que después de tantos palos, tanto cabrón, y tantas putadas, nos suda las tetas lo de sangrar por los ojos que por las manos.
Le cuesta hablar pero no sonreír, tiembla porque tiene miedo. Y sabe perfectamente que los besos que no dio se quedarán en el tintero, que acabarán siendo boli bic azul para alguno de sus textos, cuando se cague en el poeta que la robó el corazón, el guitarrista que la robó el tiempo, ÉL, que vino a devolvérselo de golpe.
Todo sufrimiento es opcional, la única lucha perdida es la abandonada, y los crucis y las treguas valen en el amor pero no en la guerra. Desmontar viejos refranes a las tantas de la mañana, sonriendo como una gilipollas mientras tecleo (y no sé bien por qué) tiene hasta su encanto, teniendo en cuenta que decidí vivir como pensaba, para no romperme la cabeza por el trascurrir de los días, afirmando que, he aprendido a saltar sin red, aunque luego me apetezca subir a buscarla.

domingo, 9 de octubre de 2011

Corazones molotov, parte II.

Si 200.000 lágrimas no me parecieran suficientes para volver a casa con picor en el corazón (y en la cara), te habría dicho que ni te molestaras en encenderte el piti y sentarte a escribir la historia. Podría afirmar que Pucela esta noche sabe distinta, que se me había olvidado lo que era perderme entre ceniza y letras, y que echo de menos, por no hacer de más, una cama al lado. Todas las diéresis parecen morder los senti-miento-s, y hay tantas esquinas que podría doblar, y tantos lugares en los que podría estar mi "reservado", que se me ha olvidado lo que era eso de acumular energías, perderme en el ángulo con-beso de toda guerra, agitar las sábanas blancas y que por favor, esta vez, no haya treguas. Se me antoja lejano el olor a tostadas, por eso de el mundo en mi contra, el amor de mercadillo que compramos de rebajas y que podemos colar a cualquiera como si fuera de marca, los textos de algún colega que hacen que me escuezan los ojos a las tantas de la mañana.
Escuchar algunas canciones, sin tenerte al lado, no tiene sentido. Y no sé si es porque lleva todo el día la ventana abierta (perdón por el humo, chavales), o porque no tengo al alcance de la mano mi motor de cada día de guerra, como diría escandar, pero lo cierto es que no hay calefacción, y en mi habitación, para bien, o para mal, hace más frío que nunca.

jueves, 6 de octubre de 2011

MoodRing

Mañana quiero vaciar una botella en tu nombre y en mi boca, alguna que en la etiqueta ponga llámame, pero sin elle. Quiero que seas tú quién dicte mis pasos, aunque me perdones algún que otro traspié en la pista, al ritmo del compás y tan rodeados de gente que estemos solos. Quiero girar contigo hasta que lo único que vea claro sean tus ojos.

Y entonces, dejarme llevar para no volver.

SteveJobs

Nunca seré de esas personas que escriben maravillas sin apenas respirar para ello, ni uno de esos dramaturgos del siglo de  Oro que tienen más de cincuenta obras publicadas en su poco tiempo de vida. Quizá nunca tenga mi columna en un periódico, ni mi pequeña casita en el trastevere de Roma, y quizá ni siquiera tenga para llevar esa ropa con la que me imagino dentro de unos años.
A lo mejor todo se trunca dentro de cinco minutos, quizá nuestra vida cambie en unos pocos segundos. Steve Jobs me ha enseñado en apenas quince minutos que alguien que ayer estaba vivo y que para mí era tan solo el fundador de una grandísima compañía informática, al cual ni siquiera ponía nombre, podía cambiar una vida, darle sentido, enseñarle que lo importante es disfrutar, porque quizá no hubiera mañana. En ese vídeo, un discurso en la graduación de la univerdad de Stanford, puede derrumbar las bases de cualquier forma de vida, con una sencillez y una claridad que asustan. Desde aquí quiero rendirle un pequeño y particular homenaje a esa grandísima persona que ayer nos dejó para siempre, aunque su maravillosa forma de vida ha crecido en las últimas horas, en corazones de persona que, como yo, tan solo querían enterarse de las últimas noticias.
Hoy, sin haber acabado si quiera de ver el vídeo, he desechado todo aquello en lo que creía, para sustituirlo por algo nuevo. He comprendido que hay cosas que simplemente no merecen la pena. Otras, por el contrario, merecen hacer las mayores locuras de esta vida. Basta de discusiones, porque no merece la pena perderte por algo así. Porque es mi futuro. He decidido que lo que opine la gente no va a influir en mis estudios, porque me da igual que no tenga salidas, ni futuro, ni perspectiva. Me lo pide el corazón. Lo haré, y ya veremos dónde acabo. Sea lo que sea, será lo que mi cuerpo, mi alma, mi destino, mi karma, me ha dado.
Porque él nunca se rindió, y yo tampoco.
Suerte dónde quiera que estés Steve. No te olvidaremos.

martes, 4 de octubre de 2011

Mi estrella...

Vivo evitando cualquier resquicio de aire que contenga tu nombre, cualquier brisa fresca que venga a recordarme que ya no estás, que te has marchado y por mucho que mire al cielo no consigo distinguirte. Me acojona el simple hecho de la indiferencia, imaginarme a algunos llorándote entre las cuatro esquinas de la habitación en las que repartías sueños de alquitrán, como eso que fumabas alguna que otra vez conmigo. Se me hace imposible beber a tragos largos el vino a palo seco, y mira que lo intento, no se si porque dejaste una estela  a tu paso o porque me han dicho tantas veces que eras genio y figura que no me sale más que imitarte. Si estuvieras por aquí con tu tos seca y tus ganas, te diría que sigo siendo esa niña acojonada que sostenías entre tus brazos, un poco más vieja (que no más alta), y un poco más madura (pero poco, lo siento, tía), aunque ya sabes tú que de porcelana tenía el corazón y no las botas. Tampoco puedo contarte historias que ya no sepas. Pero el traqueteo de los trenes del metro ahora me sabe amargo, los helados no llegan a casa seguidos de un chocar de llaves contra la mesa de la entrada, y el "ya estoy aquí" se pierde entre el humo de mi piti y el rechinar de dientes que se antoja inevitable cuando pienso en lo que te echo de menos. Bajarse en atocha ha perdido todo su sentido. Y cuando llueve, grito como una loca, porque no me sale pesar otra cosa, que es porque tu lloras.

martes, 13 de septiembre de 2011

Agua, piscinas, y charcos.

Cuatro mil seiscientos setenta motivos no son suficientes para perdonar un charco, y volver a casa con esa inseguridad que te produce llevar los bajos de los pantalones mojados. Los días obcecados pasan ahora lentos en el calendario, y ella pasa las hojas fingiendo sorpresa, aunque sabe lo que viene después, por haberlo vivido antes. De vez en cuando le preguntan por qué Cien años de soledad ocupa su mesilla, y ella se limita a contestar que la vida es como el sexo, algo cíclico y desafinado, que se repite una y otra vez en distintos gestos pero mismas caras. Los misterios ocupan el blanco de sus ojos, y sabe perfectamente a qué sabe el tembleque de piernas que antecede a pre-querer a alguien. Adora los viajes en autobús casi tanto como los solos de Hendrix. Vive con miedo a la propia vida, a su propia historia, brinda por lo que no están y se deja la saliva en cualquier boca, porque dice que le sobra. La conocí una noche cualquiera, de un año cualquiera, en una ciudad cualquiera, y se que cualquier día su profundo existencialismo la obligará a marcharse, pero mientras tanto, yo, que sólo he sido un temerario conductor suicida, me dejo la piel y los sueños en sus curvas.
Tres pasos para atrás, sí, pero a cambio de dar dos para delante, y girar sobre el ángulo obtuso de su próximo sueño.
Qué sabrán los poetas de musas.

viernes, 26 de agosto de 2011

Conato de incendio.

Son tantas las historias que dejé sin escribir, las litronas a medias sin gas recogidas tres días despues y sin ganas, los pitis rotos o mal liados, amigos enterrados y estrellas fugaces...
Son tantos los besos que no di y los que no me supieron a nada, las noches que desperté preguntando ¿cómo te llamas? desnuda después de los buenos días, los chupitos taladrándome el corazón y las dudas...
tantos los años que le esperé, las noches que le lloré aun sin conocer sus lunares ni sus inseguridades...
le follé tantas veces en otros cuerpos, le soñé tan despierta, le ame en tantas estaciones...
tan poca la inspiración y la falta de musas, insuficientes noches arreglando el mundo con jazz de fondo, los semáforos en los que no me besaron a falta de su fuego, su piti, su sonrisa...
tantos los textos gritándole que le amaba, tantos raíles, tantos trenes...
tantas borracheras que acabaron en lágrimas, tantos conciertos planeando hacernos al rastas del fondo, tanta falta que me hacía entregarme a los brazos de los que ahora son cualquiera a pesar de su nombre...
tantas veces co - razones de escandar tan sinsentido, tantas rubias, tantos kilos, tantos vasos de leche con galletas, que solo Marian lo entiende...
tantos besos de cubata, tantos amantes y tantas crestas y con tanto rapado que perdi la cuenta, y tantas veces vomité en esa plaza donde crecimos como decía Hàsel, que ahora se me hace un mundo, otras vidas, ajenas como el conflicto Israel Palestina cuando cierras la puerta con pestillo, cuando me imagino cuantas noches pucelanas nos veran acostarnos abrazados, cuantas veces me cagaré en todo cuando me llamas bonita dormido, cuando eché de menos esos tres sofás que me han visto llorar menos veces que reír, cuantos "no te preocupes" habrá soltado Sanfru, tiene gracia, incluso toreros toreando vendabales como decía la Pury, que tiene huevos, Pury, que ahora estás siete veces más enamorada que yo y por mi culpa.
tan perfecto que parece un sueño, algo que no había sido planeado para mi y que robé a cualquier otra que ahora muere entre amnesia y lunas llenas. tanta prosa que no vale ni mierda, y tantas ganas...
tanto control, tal alto el "solo tuya", que he de reconocer, que hasta me asusta, lo que pueda suponer una eternidad contigo, entregarte mi corazón y mis letras, así, mal combinadas, entregarte todo lo que no di a otros porque no fui capaz, porque sus ojos jamás me susurraron lo que suponía para mi un "para siempre"...


- se llevó su perfume barato, su par de zapatos, y puso el letrero "Rebajas de Enero" en mi corazón... (Otro Final).


http://www.youtube.com/watch?v=PSP4iOnjkWE

lunes, 22 de agosto de 2011

Para cuando estés lejos.


Yo no llevaba tacones baratos el día que nos conocimos, ni siquiera sentimos nada en un cruce de miradas, y el día que supe que estabas con otra fue simplemente sorpresa. Vivimos juntos durante años sin saberlo, con pequeños stops and come back, así como saltos, entre relaciones defectuosas y otras simplementes amargas. Tú acababas de raparte y tenías ojeras y los ojos tristes, y yo simplemente miraba pasar las horas en clase intentando desconectar el corazón. Tu vida y la mía, o lo que fueron en su tiempo, se habían cruzado y habían creado un nuevo come back, pero de esos que duelen, lamiéndonos las heridas sin saber que pronto nos lameríamos el cuerpo. Una tarde cualquiera tú te quedaste por mí, mientras ellos no sabían el significado de la palabra por vosotros. Hay mil instantáneas en las que la gente jura que yo te miraba diferente, o que se te veía enamorado. En realidad, sabemos que era solo lascivia y demasiados puntos de confianza, y que ahora nos miramos igual, solo que nos destrozamos a mordiscos cada noche. No sé cuántos lunares tiene tu cuerpo, pero conozco el tacto de cada parte de ti y podría quedarme sin huellas a base de tenerte cerca. Tus labios son la octava maravilla, pero no sé si me enamoraron ellos o tus ojos. Tengo ganas de hacerte mil fotografías por segundo para revivir los días cuando no estés conmigo. Porque me lo han hecho difícil, pero el primer día que me tuviste entre tus brazos yo supe que no quería otra cosa en toda mi vida.

martes, 16 de agosto de 2011

Cena para dos, por favor.

Me gustan los calendarios porque contienen su nombre y le traen de vuelta, las noches de insomnio y 60 kms que más que separarnos nos unen. acaricio la soledad cuando me voy a la cama y hay dos cojines porque no me ha dejado ver la última pelicula que nos descargamos, y me cago y me vuelvo a cagar en el que maneja los dados cuando las alboradas me parten por la mitad y no está él para darme uno de esos besos largos que saben al último cubata que se ha tomado, para decirme que vamos a dormir, apagar la luz, y empezar a meterme mano, para llamarme bonita entre sueños sabiendo que yo permanezco en estado de vigilia, porque dormido está aún más guapo. nos comemos a besos en las estaciones y eso es lo mejor del mundo, y cuando me tumbo en la hierba imagino cuántas nos veran despedirnos, calculo al milímetro las palabras de aliento para diez días más o los que vengan porque estará el doblando esquinas, le cuento que hubo un día muy lejano en el que creí encontrarle en el cuerpo de otro, y le pido perdón una y mil veces sobre el suyo cada vez que el equilibrio de los planetas nos deja. se reflejan mis sueños en sus pupilas, y ahora sé por fin que son de color verde. se proyectan mis deseos en el techo, y simulo el peso de su cuerpo con el edredón, volviéndole a conocer en cada nueva guerra de caricias. vivo de este amor con escenas de porno duro, florece mi prosa cuando le veo bajar sonriente del coche, y juro que muero un poco más cada vez que se marcha.

People.

Puedo escribirte versos por encargo, a dos céntimos la línea de imprenta. Puedo volcar mi desazón en corrientes de tinta que lleguen hasta su cama, puedo escribirte de amor y desamor, de sentirte sola en un mundo que no te entiende, de qué supone conocer las dos caras de la moneda. Puedo hablarte de salas de espera, de tumbas, de lo mal que suenan las lágrimas al suicidarse. Puedo hablarte de sueños, de promesas, de anillos, de ganas de hacer a alguien la persona más feliz de la tierra. Puedo hablarte de risas, de viernes, de clases y de carboncillos que chascan cuando los pisas sin querer queriendo. Puedo hablarte de arte, de nervios, de escenarios, de focos, de cartas, de magia. Puedo hablarte, sobre todo, de Descartes, de Hume, de Kant, de Platón y de Ortega, de la vida hecha teorías, de certezas escritas en libros que nadie recuerda.
Puedo hablarte de un universo dentro de una sola persona. Y en este mundo hay millones.

Bilbao.

Tiemblan los suspiros congelados al llegar a mis oídos, por el maldito frío que azota mis piernas, que tiemblan a su vez cuando tu mano sustituye al vacío si llevo esa falda vaquera y te tengo ganas. Tengo tu sabor grabado en mi carne, con cada destello de alegría de tus ojos cuando avistaban los míos doblar la esquina de un pasillo, con más libros que horas de sueño, con más pensamientos que letras entre mis apuntes. Entonces solías contarme tus sueños, como siempre con el fantasma del último de ellos todavía en la mirada. No sé si es contable cuanto te echaré de menos, o habrá de medirse en las veces que mi mano marque tu número sin recordar que ya no estás en esta ciudad, la que se aprendió la huella de cada pisada en un recorrer caótico desde tu casa a la mía, o desde la ducha al colchón. Escribiría las palabras más bonitas del mundo cada noche que puedo mirarte a los ojos mientras el sueño te vence, después de que me cuentes la octava historia de miedo de la noche, sin asumir aún que nada me asusta si estoy contigo. Sólo intuyo algo llamado soledad, necesidad,..

lunes, 15 de agosto de 2011

18

Tiene una fuerza que me hace levantarme todos los días con una sonrisa, por muy puta que se ponga la vida se que puedo seguir si le tengo al lado, esperaría Cien años de soledad (que ha sido lo que ha durado todo el tiempo que le he estado buscando) por una de sus miradas, y sólo me sale pensar que este es el principio de algo increíble, algo genial y perfecto, porque Él está en ello...
Tú y yo contra el mundo.

Dieciocho.

Llegaste tranquilo, riéndote entre las baldosas de mis sueños, buscando mapas del tesoro entre los besos que no di a otros por miedo. Te paseaste triunfante, agitando las sábanas de mi cama para indicar que había acabado la guerra. Me desnudaste con las manos, con la boca, con los ojos, en patios, aceras, túneles, habitaciones alquiladas, parques, hospitales y bancos. Me prometiste un mientras que podríamos hacer durar eternamente, caladas para los problemas y sonrisas para los días grises. Redujimos a las penas, amenazamos a beso o muerte a cada callejón, doblamos la esquina de esa ciudad donde me esperaste aquel viernes. 
He jurado que voy a contar cuantos besos te caben en el cuerpo. He jurado que voy a quererte hasta que digas basta, y lo mejor, es que sé que puedo hacerlo...


"Estoy partiendo la madrugada en dos y no sé con qué parte quedarme. "  (Pablo Hasél) 

viernes, 12 de agosto de 2011

Mi imperdible.

cuando se va, mis diéresis y mis acentos, ya obsoletos quizá por contener otros nombres, se declaran en cuarentena por eso de parecer cuarenta vidas estos 18 años follándole en cuerpos de otros. nada tienen que hacer mis palabras contra sus caderas cuando no dejamos ni que corra el aire, cosidos a los muelles de este colchón, que, reconozco, le echan de menos. no encuentro la perfecta combinación de estas letras para describirle.
sus pestañas son como droga, aunque nosotros, antes de acostarnos, fumemos de la del color de sus ojos porque así nos reímos más y mejor. y aunque he abrazado a muchos otros y me atrevo a decir que hasta les he querido, el chasquido de su lengua cuando baja por mi ombligo es tan nítido que ahora me parecen otras vidas.
nunca contaré la historia al 100% porque estamos tan matemáticamente sincronizados que hasta me asusta.
y pese a quien pese, él es el único que me ha visto desnuda, y eso que nunca he follado con ropa.

jueves, 4 de agosto de 2011

Dicen que al primer amor se le quiere mucho. El mío fue como una utopía: follábamos donde pillábamos, nos reventábamos de las ganas que nos teníamos, y nos era tan fácil discutir como abrazarnos. Dicen que la primera derrota es la más dura: desechar todos los planes, asumir que no será él quien te traiga flores a la vuelta del trabajo, matar golondrinas, acostumbrarte a que las paredes de la habitación se te echen encima por haber visto despertares más felices, llorar con Neruda...
Después te dicen que al segundo se le quiere mejor: sigues follando donde pillas, le abrazas pero no discutes. Nunca te hablan de los no correspondidos: que te cierre la boca de todas las formas que sepa, follar con otros pensando en él, derretirte por dentro cuando te habla de otras.
Te meten por los ojos su plan perfecto, la supervivencia en compañía, lo maquinan todo a la perfección: hipoteca, coche, trabajo, hijos. Pero hay algo que nunca dicen, que se aprende a base de hostias y palos, a base de cicatrices, de días con nombres y apellidos: que es mejor no buscar príncipes azules, porque puedes terminar besando ranas.

sábado, 30 de julio de 2011

a lo EUKZ II

No quiero ser un objeto delicado en manos de un tipo con traje y gabardina. No quiero que busquen desesperadamente el par de mi zapato. Qué cojones, no quiero zapatos, me gustan mis botas. No quiero cenas románticas y caras entre velas, ni quiero lunas de miel. Tampoco quiero jurarle fidelidad vestida de blanco, ni un curro precario para alimentar a mi prole. No quiero que me defiendan, quiero que luchen conmigo. Prefiero un peta a un anillo, domingos de cine no, tardes de parque y litro.
No quiero un principe azul, esos, para las princesas. Yo, por mi parte, me declaro antimonarquica.

viernes, 29 de julio de 2011

Sueños con humo y palabras.. =)

Me dicen que soy una soñadora de la vida, que soy una de esas ingenuas que dicen amar para siempre y comer perdices, que sueñan con la casa, los niños y el perro, que juegan con el topicazo de princesa moderna, que piden más de lo que realmente buscan. Seré una soñadora, me caeré con todo si se marcha desde más altura de la que puedo soportar, pero estoy más viva que nadie. Hablando de nadie, nadie ha dicho que la distancia sea un veneno y la palabra Bilbao hace que Salamanca no suene tan a infierno. Que me da igual que estés en mi norte o mi sur, que aunque mi mínimo sea un beso cuando te despiertes, me conformaré con una charla cada tarde contándome que tal te ha ido en la facultad, me conformaré con que alimentes mis sueños día a día, que me hagas volar más alto y me lleves de la mano, y que un día me enseñes esa ciudad, sea cual sea, que acabará enamorándote.
Soy una soñadora, pero a veces me caigo un par de metros, y necesito que seas tú quién venga y me remonte, sin críticas ni preguntas, tan solo con abrazos. Soy una soñadora, pero a veces necesito de ti para poder soñar.

sábado, 23 de julio de 2011

In memoriam.

me han hecho daño, me han querido, me he enamorado, he soñado y también he sufrido. y ahora tecleo el ordenador para contarte todas las cosas que no supiste en vida: que no tía, que no son porros, es tabaco de vainilla, y te prometo que aunque parezca un poco bala perdida, voy a aprobar todas. guardaré los "zapatos de charol" como su fueran un tesoro, escucharé La Mandrágora de Sabina y Krahe con la misma ilusión que aquella primera vez, cuando reías entre las baldosas pendiente de que no viniera el abuelo. las próximas navidades, alguien contará el chiste del motorista y el loro, de eso estoy segura, y muy probablemente acabe hecha una señorita, como tu decías, porque "hay que joderse, que brutita que eres". yo tampoco entiendo por qué la llaman Pury, "con lo bonito que es Mary Paz" y bajo mi aspecto de chica pasota y desenfadada se esconde toda una sentimental que cuando nadie mira llora escuchando "yo me bajo en atocha" por todas las veces que lo hizo contigo. perderé el vértigo si es necesario, llevaré con orgullo tus pendientes y sé que te parecería extraño vérmelos, porque "no son de macarra", y de vez en cuando, me tomaré una caña en el Gran Vuelo a tu salud, por todo lo que allí te quieren. despídete del vino peleón de la nevera, a mi también me pareció increíble verlo, pero va a durar poco, aunque muy a tu pesar seguramente me lo tomaré con coca cola. si estás en alguna parte, dame fuerza, y ríete, ríete como una loca posesa, como cuando no importaba si tu sombra te había dejado en la estacada, como histe hasta el último momento de tu vida. te llevas una parte grande de mi contigo, pero sé que estará a salvo, y si alguien me pregunta algún día, simplemente contestaré... "mi tía fue genio y figura, toda una luchadora".

miércoles, 20 de julio de 2011

Me piden musas justo cuando se esconden.

se hace duro lo de mirar al rededor con sinceridad y pensar en todo eso de que ya no estás. se hace duro lo de las batallas perdidas, recordar estos meses con nostalgia y que nos embriage a todos un sufrimiento que no era ni la mitad que el tuyo. han sido meses duros, meses eternos de luchas que en mi opinión no has perdido porque nunca te rendiste, meses empapados en dolor y no sólo fisico, días en los que las agujas del reloj giraban despacio por el abismo que suponían 24 horas más. ha pasado poco tiempo, y por aquí es dificil hacerse a la idea. supongo que ella, esté donde esté, se lo imagina: caras largas que nada tenían que ver con sus chistes, cabezas agachadas. si tuviera que escribir algo que la definiera, sería oportuno dejar de una vez por todas los malos momentos, y prometerla que aún sabiendo que no cambiará las cosas, los pequeños detalles que llenan nuestras vidas le cuentan al mundo que existió un día. he visto muchos pañuelos mojados, he visto muchos ojos tristes, he podido sentir el enorme vacío que siguió a todo esto. pero ya sabes, tía, si algo he aprendido de ti (entre otras muchas cosas) ha sido que fuiste genio y figura, que la vida es mejor con una sonrisa. Nadie puede ponerle remedio, nadie puede dar marcha atrás, nadie va a poder evitarte ya todo lo que pasaste, pero si algo está claro es que las estrellas brillan en el cielo a fin de que un día, cada uno, encuentre la suya y que la mía ya no se patea las aceras de madrid, pero brilla hoy más fuerte que nunca.

miércoles, 6 de julio de 2011

Te echaré de menos.

Te dicen "es lo que hay" y tu tratas de hacerte a la idea, como si fuera un hecho insustancial que desde ayer en Madrid brille una Estrella menos. Sales a la calle a pegar un par de caladas, a falta de cualquier droga y te das cuenta de que el mundo sigue girando. Entonces ocurre, y a ti te dan ganas de cagarte en la puta madre del que maneja los dados, de maldecir a todas las constelaciones que se alinearon hace un año por estas fechas. Reventarías a hostias al primero que te pidiera que seas fuerte, sabiendo que es tan solo un acto inconsciente, porque la gravedad nos empuja, lo de seguir hacia delante o caer en picado, no sé bien, y reirías como una loca posesa bailando entre cristales, porque lo más recurrente para estos momentos es que a ella no le gustaría verte así.
Me importa una puta mierda, y lo digo con la boca bien grande, las espaldas limpias, y la conciencia tranquila. Me importa una puta mierda, digo, porque de aquí a tres meses faltaran sus chistes, sus ojos, sus nervios, su tos, y sus cigarros, y eso, es algo anormalmente normal, y aquí, nadie lo entiende.

domingo, 26 de junio de 2011

I'll miss you, my essence..

Restallan los sonidos amortiguados por las paredes de mi habitación, mientras miro al techo sin verlo y sonrío cuando en mi cabeza se reproducen sus palabras una y otra vez. Negar que tienes miedo, aunque apenas puedas mirarle a los ojos para que no lo lea en ellos. Seis cuerdas, o cuatro, o dos baquetas que no dejan de sumirme en el más hondo de los placeres y que me hicieron llorar mientras cantaba: "tell my love now!" al mismo tiempo que las campanas anunciaban que ya llegaban los 17, dándome toda esa fuerza para patearme Madrid cogida de tu mano, o para saber que te tendré lejos durante más tiempo del que debería estar permitido por el propio universo. No me dejas decir: "te echaré de menos", y yo enrojezco de vergüenza, mientras tu voz tiembla cada vez que me dices aquello, que es como lo más maravilloso del mundo, pero doy gracias a todo porque siempre sea de noche, y no me veas llorar.
Me bastan las letras de tu nombre para estremecerme, y maldecir el puto septiembre..

martes, 21 de junio de 2011

17 años haciendo malabarismos con el sombrero.

Y unos cuantos polvos más, de esos que dices que no compensan, aunque yo en realidad sé que estabas cogiendo práctica para un guitarrista que es feliz cuando empapeláis juntos las paredes de tu cuarto. Nos hemos visto en muchas ya, y había días en los que tú me ahogabas en chupitos, y días en los que simplemente, nos emborrachábamos juntas. Te mereces el texto más bonito del mundo, y yo eso no puedo dártelo. Pero sí puedo prometerte que jamás me cansaré de mezclar letras con raíles, que no hará falta ni mirarte a los ojos, que voy a reventarte la piel a canciones de Marwan, y te pienso conocer de nuevo cada verano. Que pase lo que pase, y paseN los que paseN, aquí estaremos tu y yo, intentando hacer que cuatro líneas suenen bonitas, dejándonos el alma en cada esquina de Segovia, volviendo a ser, de vez en cuando, rubias en una cuarta fila.
Crece lo que tengas que crecer.

sábado, 18 de junio de 2011

Lo aprendido en el camino.

Ella se revuelve entre las esperanzas de hoy y los sueños del mañana. Le guiña el ojo a las farolas para que me alumbren por las noches, y finge que me cierra las heridas con alcohol de cubata porque sabe que eso me hace sentir bien. Nunca creyó en los cuentos de hadas pero ahora tiene uno propio. Escribe siempre con M en la cabeza, y antes de que mi toalla caiga al suelo, la coge. Vuelve a casa pronto, pero borracha, porque dice que los charcos le hablan del futuro y es por eso que nunca falta una palmada en la espalda si me invade la pena. En su mundo no caben cinismos pasados de noches sin dormir por culpa de un rubio, porque ella, dice, es mucho más que el solo de Snow sonando hace ya año y pico. Y no se cansa de sonreír a los extraños por la calle, porque cree firmemente que todos  merecemos tener un buen día, y no para de afinarle las cuerdas de la guitarra a su chico, porque cuando nadie nos ve me confiesa que sin él, no es nada. Le escribo esto porque sé que estará perdida entre una litro y un trozo de hierba en cualquier parque de Segovia a estas horas, y sinceramente, no me ha dado tiempo a decirle lo perfecto que ha sonado, a eso de las 9, cuando yo ya le echaba de menos, su "te lo dije". Sigue diciéndomelo Marianita, sigue.:)

miércoles, 15 de junio de 2011

Quiero un amor a lo EUKZ.

Que me follen por los parques y me aten a la cama. Que le de igual que le desnude en medio de la acera. Que me diga que no le importo, pero tiemble de vértigo si me ve mirar a otro. Que no quiera ni poseerme, ni perderme. Que si estoy jodida, me eche un polvo y se líe un peta. Que arregle las discusiones declarándome una y mil guerras contra el colchón. Que no crea en la propiedad privada, pero que tampoco haga falta. Que me haga chillar como si me estuviera matando, para que los vecinos se mueran de envidia de todo lo que follamos. Que no me deje vestirme para dormir y me despierte metiéndome mano. Que se vaya por la puerta como un extraño después de una noche de fiesta, y sólo hagan falta dos minutos para que vuelva con la mejor de las sonrisas porque no ha sido suficiente. Que se ca(n)se conmigo al grito de "abran paso entre tus piernas". Que aprenda a quererme cada vez como la última.

jueves, 9 de junio de 2011

Essaouira.

Te escribiría un verso por cada vez que me dices afínate con ese tono de entre cansado, borde y amargado, y luego me sonríes. Por cada beso que termina con una conversación sobre el origen del universo, e incluso a veces, sobre el origen de los temblores de mi (tu) cuerpo. Porque no soy nadie para llenarte el cuerpo, la cabeza y la vida de letras, y cada vez que te veo fumar como si nada, como si el mundo no girara, me muero entre síncopes de arritmias y notas que generalmente hasta palpitan al ritmo que marca la batería. Tus ojos me cuentan batallas vividas hace tiempo, de esas que dejan cicatrices no solo en los nudillos, las que ahora pienso mientras ando descalza y helada por mi habitación, jugando a encontrar la tubería de agua caliente, y soñando despierta contigo mirándome desde la cama, y con esa cara que me pones cuando estoy espídica y hago como que salto entre dimensiones sin dejar de reírme, y luego me tumbo en tu tripa y te cuento mi último examen. Hasta que me da por despertar y estoy pegada a una blackberry que tiene tu voz, y que se ríe y me gruñe cuando le cuento hasta la última molécula de la atmósfera porque era la cuarta pregunta del examen del día.

causalidades y casualidades.

H entre-caladas. besarte y vice-verso. ibupro-frenos de resacas entre tus piernas, llamada. amada perdida. codigo de birras en la barra de labios de debajo de tu ombligo. masturb-accion simple y solitaria. letras de detrás de las casualidades. con-penetraciones hasta decir basta. vasca. r-ojos llorando en el 39. trenes hacia ninguna parte, personal train-er. (Ma)rían antes de que sea tarde. m-amado un lunes a las 8. cotillas y cotillones. ziggy, y zippo. Ola. Y adiós. LUCKY men fumando camel-los. Doblando esquinas por cada campana. Corazón transparente-sis, si quiero. b-odas en días de lluvia. tras(la)luz por las ventanas. Sumos anoréxicos, another léxico.
Cons-humo  (y) palabras.

Fuck you.

Le conoces, y pones cara de tonta. Te invita a una cerveza, y pones cara de tonta. Te da su número, y pones cara de tonta. Te vuelve a invitar a otra cerveza, y pones cara de tonta. Te lleva a pasear por un parque precioso, y pones cara de tonta. Te besa inocentemente, la mano quietecita, y tú, con cara de tonta. Te escribe preciosidades, y sigues con tu cara de tonta. Te va a buscar a la salida y (se te caen las bragas) pones cara de tonta. Te regala flores, y pones cara de tonta. Te lleva a cenar, y pones cara de tonta. Te invita a dormir a su casa, y pones cara de tonta. Te folla, y pones cara de tonta. Se marcha, y no vuelves a saber de él, y pones cara de lo que eres.

martes, 7 de junio de 2011

Por un mundo más entero.

lleva unas medias negras, y tiene unos ojos azules que no le caben en el pecho porque se enamora de todo aquello que mira. fuma mientras escribe en lugares pequeños y oscuros, porque dice que tiene claustrofobia, y que le asusta la pragmática de las caderas del último hombre al que quiso, y que odia las palabras con X y es por eso que se mantiene en estado de vigilia. cruza los semáforos en rojo dejando a un lado las casualidades, evitando mirar su reflejo en los espejos porque se acuerda de que camina sola. dice que no entiende la vida si no es en compañía, folla con calcetines y conserva mordiscos y arañazos como triunfos, sabiendo que se ahoga en siete letras que marcan su destino, que combina de múltiples formas para que siempre estén presentes en sus textos. no para de afirmar que sólo se ha enamorado una vez en su vida, que fue de un músico que un día decidió dejar la guitarra para tocarla a ella. se rapó el pelo hace dos meses porque quería acabar con su fuerza, pierde el rumbo tras un whisky on the rocks, y vuelve a la cama de día,  porque sabe que ella no es Cenicienta. que nadie va a venir a devolverle su zapato.

lunes, 6 de junio de 2011

Cual si fuese la diosa deseo.

No hace falta que le cuente eso de que el primer día que volvimos a follar volví a casa pensando en otro. No hace falta ni si quiera que la mire a los ojos para saber que pase lo que pase, me hará falta pulsar un botón y tenerla en media hora en la puerta de mi casa con la mejor de las sonrisas y una botella de whisky, "porque el alcohol desinfecta, sabías" o eso dice ella, que sabe bien de polvos sin amor, y de quitarse el sombrero, y de escribir entre raíles que echa de menos a un rubio que ahora en su vida es como la pena, es decir, nada. Y no para de repetirme que hay vida después, que encontraré  a alguien que será supercalifrgilisticuespialidoso, y entonces, ella, yo, solas, nos reiremos del mundo en una terraza quizá en la gran vía, o quién sabe si en puente de vallecas, y sólo resonará en el aire su... "te dije que te follarías a otro, no, perdón, que le harías el amor a otro como no se lo hiciste nunca a nadie..."

Me merezco un amor sin estrenar.

Creo que pocas veces he querido como te quise a ti. Pasó el tiempo y con el los suspiros, me atracaste unas cuantas veces contra el colchón del tercero y al fondo, exprimiste cada poro de mi alma y terminaste por oxidar los muelles de mi cama con tu sudor.
¿Y ahora qué?. Ahora sólo me queda un "no te quiero querer" arañándome los dientes, limandome cada centímetro de mi corazón, partiéndome la boca. Sólo unos 400 hijo de puta, divididos arrítmicamente por cada latido que fue tuyo, y preguntarme, cómo, después de todo, consigues que esto siga aquí dentro, tan fuerte.
Aunque me duela, hoy no me sale dedicarte más que un... que te den.
todo lo que yo no te supe dar.

sábado, 4 de junio de 2011

que qué hecho en falta. eso me dijo. pues es sencillo. echo en falta que me despierten con un preciosa cosiendo los labios. echo de menos que dejaran el mundo entero por ahogarnos en dos chupitos, y digo dos porque las penas saben mejor en compañía. echo de menos la desobediencia, romper reglas. no le echo de menos a él pero si que me follen como si me quisieran. echo de menos a los míos bajo el cielo de esta ciudad distinta, que sus ojos sean capaces de reflejar algo que no sea un hombre. echo de menos que un qué pasa no se quede en eso, una simple pregunta carente de sentido que no esconde ningún interés. echo de menos a la que era ella, a la que era yo, y la que era mi vida. también el beso de las buenas noches de mi madre. echo de menos a mi padre los domingos por la tarde cuando tiene que currar, y a mi tía sin su dosis de morfina. echo de menos los ojos de Jota, comprar rosas, el timbre del instituto, y las calles de Segovia. el acento rumano del segurata de renfe, los pitis que se consumen, las escaleras de la Antigua y una riñonera que perdí una noche de fiesta en el mismo lugar en el que dejé mis sueños. echo de menos confiar como una cría, que se me derritan todos los poros cuando creo notar su olor por aquí cerca. acentuar las mayúsculas y acabar mis párrafos en tu piel, siempre, en puntos suspensivos.

jueves, 2 de junio de 2011

Pret-a-porter.

Cuando unos labios saben exactamente en qué posición colocarse, sea a izquierdas o a derechas, en un beso con otros de su especie que nunca antes habían probado, es mágico. Cuando un beso lleva un ritmo lento, la nariz se acopla en la mejilla, o bajo la otra nariz, y hasta llega a acariciarlas, es sobrenatural. Cuando después de un beso tu frente se apoya en la mía, y es como si me traspasaras el alma, es demasiado.
Cuando te veo enfrente de mi casa a las 8:16 de la mañana un jueves, con esos ojos de sueño y de perro apaleado, solo quiero vivir bajo tus sábanas por siempre.

Éxito de taquilla.

No sabíamos ni qué buscábamos cuando quedábamos para llorar juntos y, quizá, echar alguna risa en los rincones que nos dejaban las rocas de vez en cuando. Yo no tenía ni idea de qué hacía cuando, medio ebria de melancolía y resignación decía algo que sonaba como que te lo estabas planteando. Todo sonaba hasta bonito en mi cabeza cuando de vez en cuando sentía tus manos en mi brazo, como diciendo: "tranquila, yo también estoy solo". Que quizá el día más solitario de nuestra vida fue en realidad una compleja asimilación de hechos que desembocó en lo único real: nosotros. Porque te juro que no tenía ni puta idea de qué hacía cuando subíamos una calle y ni te miraba, mientras hablábamos de todo menos del futuro. Tampoco lo sabía cuando me quedé sentada en un portal escuchándote hablarme, ya tranquila. Solo recuerdo que me hacían cosquillas las mariposas cuando me dijiste lo que parecía un tranquilo somos amigos, pero que yo sabía que escondía más. Y tampoco supe qué hacía cuando vi tus labios venir hacia mí y me dejé llevar por una marea que no sabía que tenía. Y fue el mejor primer beso de mi vida.

martes, 31 de mayo de 2011

Valladolid.

Mirar atrás es acordarse del primer día que llegaste, de lo poco que fumabas, de los apuntes que aún no habías cogido, o de todo aquello que sin saberlo iba a dejar de ser un "infinito en potencia", como diría Marian.
Pusiste un pie en el andén preguntándote cuantas veces te cerrarían la boca sabiendo que eso sólo era posible con un beso, y te entregaste a un universo de resacas, insomnio, y pocos recuerdos. De vez en MUCHO, echas de menos a los tuyos, porque los pitis saben mejor en compañía o eso dices, y extrañas la terraza de ese bar donde Danini se terminaba los botellines porque tú no podías más.
Has llegado hasta aquí, y te ha costado. Has quemado unos cuantos colchones antes de ganar la partida, y tienes más noches sin dormir que aprobados. Vives una vida que a veces, cuando gritas, dices que no te pertenece pero que te gusta. Te enamoras de extraños si te invitan a chupitos, y si tienes que llorar ya sabes, tercera planta, mano izquierda, última puerta. Desabrochas canciones de piratas rotos que se han armado de valor cuando se les llenaba la bodega de agua, y el tintineo de tu cascabel informa de tu condición de gato mojado, mojadas las dos, tú por uno, yo por todos. Se te da mejor liar orgasmos que pitis y por eso nos complementamos tan bien, y sabes cuando debes retirarte, aunque no siempre sea a tiempo. Pesas tus inseguridades en la farmacia cuando volvemos de la facul, y no te cansarás nunca de repetir que te pierdes por el centro si ves las calles de día.
Gracias. Y digo gracias porque este trayecto se acaba, y aunque tenga que volver a los trenes, las prisas y los atascos sin que él vaya a buscarme a la estación, mi maleta pesa más que nunca: no precisamente por la ropa. Sino por los buenos momentos.

lunes, 30 de mayo de 2011

Te recuerdo.

es increíble el temblor de piernas que vaticina que estás aquí cuando las casualidades me hacen caer en los cuatro acordes de tu canción favorita. ayer, cuando la música me atormentaba en el recinto exterior del concierto, una mueca de tristeza fulminó cualquier atisbo de sonrisa que el alcohol prometía regalarme. supongo que siempre quedará lo que no te dije, todas esas cosas que planeamos y ya nunca haremos juntos, las tardes de sol y agua, y tus ojos. y es una putada. lo digo porque la última vez que escuché eso de "no sé si quedan amigos" fue contigo. lo digo, porque aunque me joda y me reviente por dentro las entrañas, es materialmente imposible que haya una próxima.
no sé donde coño estás, no por qué tuviste que ser tu, pero lo que si que sé es que me esperas.

viernes, 27 de mayo de 2011

A cualquier otra parte:)

Es increíble. Nadie podría tan si quiera sospechar el segundo exacto y sistematizarlo en una progresión de palabras, confesiones y abrazos. Pero pasa. Y cuando llega, todo tu mundo se convierte en esta cama, estos dos chupitos, y unos ojos tan sinceros como ebrios de amiga que te chillan que te entienden, que esa historia le suena casi tanto como la canción, que hace tan solo dos días, descubristeis que era vuestra y que ahora cantáis en el casco viejo cuando dan las doce y Cenicienta se queda sin un príncipe que la lleve en brazos a casa porque le duelen los pies de andar con tacones. Lo lógico ante este paradigma atemporal de sexo, rock and roll y actitud sería decir que es pasajero, que "un polvo es un polvo", o "que tomas pastillas rosas y sueñas con no soñar". Pero qué cojones. Aquí ya no hay lágrimas que beber, ni piernas que tiemblan ante una vorágine de abrazos y besos. Aquí, realmente (y voy a ser sincera por esta vez) lo único que pasa es que mis textos son una puta mierda, porque no hay nada que pueda llegar a la altura de perfecto, desde el día en el que vi su cuerpo.

miércoles, 25 de mayo de 2011

Luigi..

Dime si aún me recuerdas, si cada noche al acostarte hay lágrimas en tu almohada como en la mía. Si sufres cada kilómetro de distancia, ya no entre nosotros, si no entre los corazones. Dime dónde estás, ¿en guerra otra vez? Odiaba que te marcharas, y escuchar la noticia de cada muerto en el mar como si fuera la tuya. ¿Me odias? Yo sigo echándote de menos, pero me dijiste que nunca me habías querido. Me arrepiento de cada puta palabra que te dije, de la rabia y el rencor que llevaban impresas. Es tarde para dar media vuelta. Yo solo quería que hubieras estado allí cada noche para darme un beso al irme a dormir, cada día que llegara llorando del colegio porque me habían quitado un juguete. Que me vieras crecer y me quisieras, que te sintieras orgulloso de mí cuando me vieras. Que ya no sé ni siquiera si estás vivo, y me estoy muriendo por dentro. Por favor, vuelve conmigo. Por favor, no me odies, aunque no me quieras.

Mientras duermes yo te escribo...=)

Te despertaría metiéndote la mano en el pantalón del pijama para decirte que es la hora de contar estrellas, para decirte que la más bonita está durmiendo en mi cama. Te ataría para descubrir cada rincón de tu cuerpo, te lo haría como dos quinceañeros en celo que se han conocido a penas unas horas antes. Te contaría al oído que he soñado muchas veces contigo, tantas, que creo que nací para encontrarte. Mentiría si dijera que no te he buscado en otros cuerpos, que no soy adicta a la droga de tus poros, que soy capaz de soltarte y largarme por la puerta con la mejor de las sonrisas sabiendo que dejar atrás la república independiente de este reino sería un abismo. Echaría el pestillo, bajaría las persianas, y me pasaría el resto de mis días amándote como una loca, desquiciándome por el hecho de que nunca será suficiente. Te declararía mil y una batallas contra este colchón, sabiendo que no quiero que gane ninguno para que no acabe la guerra. Cerraría con tu saliva veintisiete heridas, trescientas sesenta y cinco resacas. Me ahorcaría por fandangos y soledades en la guitarra de tu cuerpo y moriría por tu  mano temblorosa acariciando cada centímetro de mi piel si hiciera falta. (Nos) Correría (mos) de esquina a esquina, para decirte que tu ropa queda muy bien en el suelo de mi cuarto. Dejaría que esta pasión tan atroz como desatinada me desnudara, y caminaría agarrándote hasta la calle Felipe IV de Madrid, número 4 de tus caderas, para chillarle al oído a un montón de genios de las letras y filólogos que adjetivos como precioso, perfecto o increíble, se quedan cortos. Que ellos no han visto tu cuerpo y yo, necesito una nueva palabra.

martes, 24 de mayo de 2011

Infinito en potencia.

Hoy es 24, y como cada uno desde que tus poros conocen a los míos, me atraes como si fuera una muñequita de paño. Me gustaría dedicarte un texto plagado de metáforas, colchones y alegorías de tus (+ mis) noches en ese (nuestro) colchón, pero soy más de regalarte abrazos en las esquinas. Que todo lo mío parece abocetado, y mis recuerdos contigo no se alejan de esa realidad. Querría ser Sabina y contarte que cada una de esas líneas de un mismo trazo son el número de veces que pensé te quiero al dibujar esa cadera, o ser Quique González y decirte que te he dibujado mil veces dormido, abrazando a mi yo ausente y boca arriba, desnudo y cuasiposando para el bloc de esbozo que guardo bajo mi cama, que ya no tiene ni un centímetro de blanco. Que tu rostro en carboncillo me sonríe desde cada rincón, desde cada perspectiva, que me tienes tan enviciada a tu olor que daría lo que fuera por pasar otra noche entre tus sábanas, aunque las dejáramos frías. Que no sé, pero desde que tú estás todo parece resbalar (nos), excepto si son las ganas que te tengo. Desde que tú estás me pinto las uñas de rojo y aprendo a andar con tacones, por si un día me quieres ver guapa. Desde que tú estás mi rincón de melancolía tiene telarañas, y mis viejos talismanes han sido reciclados en un cajón. Desde que tú estás solo abro los ojos cada mañana para comprobar si estás a mi lado. Desde que tú estás soy feliz, bueno, o quizá sea espídica. Sólo sé que me río sin sentido de por qué, que no tengo ganas de llorar si no es por la ausencia de su presencia desde hace unos meses. Sólo sé que tengo ganas de hacer el bien, que hamor para mi ya no lleva hache, y me gusta más leerlo a la inversa. Hacer una síntesis de ocho meses no es más que tarea imposible...
Mis gafas de espejo ya echan de menos tu mesilla de noche. Mis pulseras tus muñecas. Mi disco, tu ordenador. Mis fotos a su fotógrafo. La estrella de la mañana a su (legítimo) dueño. Mi cuerpo, tus manos. Mis labios, los tuyos. Mis poros, tu tacto. Mi nariz, el hueco bajo la tuya. Mis manos, tu pelo. Mi cintura, tus abrazos. Mis pies, tus cosquillas. Mis hombros, tu lengua. Mi cuello, tu aliento. Mis ojos, verte. Mi existencia, tu esencia.

A veces me acuerdo de ti.

Me sabes a whisky y tabaco, los poros de mi piel tatúan las paredes de este bar cuando me miras. Por si quieres venirte, tengo una habitación hecha de inseguridades, y mi cama a medida de tus caderas. Vivo solo a la luz de las farolas de estas calles donde me dejo la saliva a falta de besos, donde la luna aúlla gemidos de corazones rotos que suenan igual que las botellas estampándose contra el suelo de nuestro baile de máscaras. Acostumbro a cerrar heridas con alcohol de cubata, a secar lágrimas con el fondo de este vaso y sus dos hielos, a firmar armisticios con caricias pasajeras que desaparecen cuando en el reloj nos dan las ocho. Me emociono con Sabina, con el último semáforo en rojo que cruzas aun sin saber por qué, con este mono de ti que se diluye en mi sangre casi más rápido que la heroína sin heroe de todos los putos cuentos de hadas que nada tienen que ver con este mundo. Tengo un billete hacia ningún lugar, y un montón de trenes que coger y que arrancan vacíos de la estación, dejando tras de sí un vapor que huele a silencio, soledad y ausencia, que sabe, más que éste último cigarro, a despedida.


[Texto recuperado por eso, porque a veces, pero sólo a veces, me acuerdo de ti...]
y de la forma en que me besabas...

jueves, 19 de mayo de 2011

Desovediencia (sí, sí, con V)

Cuando tenía diez años mi abuelo acostumbraba a contarme viejas batallas de la guerra civil mientras me acariciaba el pelo si el insomnio me atacaba. Tengo un recuerdo dulce de esos momentos, y al contrario de lo que muchos podrían pensar, mi imaginación se desbordaba con el ruido de los cañones, con aquellas fantasiosas historias de hombres vestidos con valor luchando por nuestros derechos. Creo que es por eso, que cuando gane un par de primaveras más, mis ojos comenzaron a llenarse progresivamente de historias escritas a sangre y fuego, de gente que se alimentaba de ideales, de utópicos pensadores que querían cambiar el mundo y acabaron conformándose con que el mundo no les cambiara de ellos. Y de playas: playas preciosas con cientos de granos de arena bajo los adoquines. Quizá por eso decidí embriagarme aún más con todo esto, llenando, siendo aún una niña inocente de quince años, mi pared de frases que me decían que pidiéramos lo imposible. Imposible, que palabra más bonita.
Jugándomela a una carta, cogí a un par de amigos, unos vaqueros, y un cuaderno, y me marché a una ciudad que me tiene enamorada. He de reconocer que algunas noches aún recuerdo las historias de mi abuelo: mañanas frías en las que se escuchaba a lo lejos el cara al sol, vecinos apartándose la cara por viejas heridas aún sangrantes, miles de personas llorando sobre cunetas y cientos de muertos llamados lucha.
Hoy he salido a la calle con esos mismos vaqueros y armada con una cámara de fotos, siendo consciente de que a mis ojos se les había concedido una oportunidad única: Historia. Historia pura y dura pasando delante de nuestras pupilas, cientos de personas diciendo "esta boca es mía" cuando ya todos pensábamos que el Estado del Bienestar nos había más que adormilado. Y es por eso que digo que la palabra imposible es bonita. Porque me resultaba casi utópico tener esa misma oportunidad de acariciar a mis nietos y llenarme de orgullo al decirles que mi generación, como tantas otras, supo heredar una de las mejores luchas: la de la libertad.
Es la hora, amigos, la revolución ha comenzado, y lo mejor de las revoluciones es que enamoran.

Fotografía tomada en la Acampada de Fuente Dorada, Valladolid.

martes, 17 de mayo de 2011

Los cinco puntos para estallar un corazón

Solo quiero seguir leyéndote y que el mundo me abandone a sus espaldas, solo quiero sentirme sola sin sentir, solo quiero que la semana nunca avance y quedarme perdida en un puto martes infinito, entre sueños de noches sin dormir, de días en blanco coloreados por una sonrisa, de lo fácil que es creerte pintor cuando en medio de tu frustración tu carboncillo se abalanza solo contra el papel. De cuánto me gustaría mezclar letras y arte en medio de un escenario, y fusionarlas con mi cuerpo en movimiento, tatuarme tus palabras por todo mi cuerpo, una y otra vez, entrelazándose cada vez que rompiera el silencio un abrazo. Cada día se me antoja más bonito el ctrl+alt+supr, o el ctrl+z, o cualquier mierda de tecla que se me antoja crear para escapar de mi misma. Bailar claqué con tus pensamientos como única compañía, cruzar miradas tabú al ritmo de una escafandra rota por la que se cuela el agua. Una idea más otra idea es igual a una persona, y tus latidos en mi oído son la esencia de mi vida. La retorica me implica ganas de soñar, y ahora mismo no tengo ninguna. Solo me apetece preguntarte si es que aún me quieres, o si todo será un sueño que acabe una noche, con un pequeño estallido que se repita como un eco por toda la habitación y hasta llegar a mi corazón, y toque como sin querer..

Corazones con sordina.

Cuando el amor llama a tu puerta sólo hay dos opciones posibles: salir corriendo o contemplarle. Hubo un tiempo en el que yo era adicta. Y digo adicta porque no hace falta ninguna sustancia química para necesitar un beso. Hubo un tiempo muy muy lejano, que ya a penas puedo recordar, en el que hacer papiroflexia con tu cuerpo era mi asignatura favorita. Las matrículas de honor en cada postura sólo eran un borrador, como este texto en principio, el boceto de una gran obra maestra. Como cuando Mozart contemplaba las teclas del piano, y por su cabeza pasaban acordes que se repetían simultáneamente a cada latido plasmado después con corcheas, si sientes una atracción física, o fusas y semifusas si es que estás enamorado. Cosas de la vida. Supongo que para mi palabras como Mozart y eternidad siempre fueron un álter ego: tratar de imitar a los clásicos con las cuerdas de mi violín, confinar cada amor en una sonrisa para una posteridad infinita, como cada crescendo de su maravillosa sinfonía Linz. Ya nos vale. Lo digo porque nos conocimos así, una tarde entre notas desquiciadas: tu bebías y fumabas, yo desafinaba. Siempre desafiné en el amor.
Fueron tiempos de no pensar, tiempos de dúos que enloquecían en clave de sol y de fa indistintamente apoyadas sobre el pentagrama de la cama. Tiempos lejanos de jóvenes locos con sombrero, de besos largos, de respiraciones entrecortadas y acordes de tónica. Corrijo. De dominante acabados en tónica.
El sombrero que tanto te gustaba descansa ahora en el perchero, rodeado de un pendón morado y un par de sudaderas de esas a rayas. Las matriculas de honor se me han olvidado entre copas, cuando visito cuerpos ajenos a los que no consigo seguir el compás. Los clásicos son ahora un par de libros de letras góticas en la portada. Al pentagrama le falta la primera linea. Y el violín, el violín reposa sobre la cama: tan inexperto en el amor y desafinado como siempre.

lunes, 16 de mayo de 2011

5 minutos 34 segundos

Bastan para echar abajo convicciones, para murmurar palabras que a oídos de quienes llevan demasiado peso en sus hombros suenan a insulto. Para destrozar hojas y hojas de papel y bailar entre ellas, para llorar todas las lágrimas que te queden, para idear todas las formas de no sentirte como una mierda, para romper un futuro. Para que cada corazón recortado con mimo entre cartulinas de colores tenga su propio ¡crack! que no tiene nada que ver con un cuento de hadas. Para que cada pared de mi habitación amarilla se vuelva gris, para que cada dibujo parezca insulso, para que la historia del monseñor Pietro de Paoli sea algo interesante. Para darme ganas de destrozar los cimientos de mi edificio a golpes de potencia de un ampli que no tengo (lástima de 20 watios), para querer hacerme una bola en un rincón y chillarle al mundo que lo siento, que si por mi fuera haría algo. Para sentirme culpable con todas las ganas y toda la razón de este universo. Para tener que repetirme a mí misma una y otra vez que somos dos que tienen tanto que reprocharse que mejor que no empiecen. Para recordarme a mí misma que un amigo es quien perdona, y que no puedo excusarme en un "tú también me traicionaste", aunque sea lo único que me hace sentir mejor. Para saber que una vida perderá su sentido, para asumir que incluso lo más cierto puede romperse. Para que tu corazón acelere latidos como un Fórmula 1, y no sepa ya cómo parar. Para que tus pulmones decidan que les falta el aire, para que quieras dormirte y huir de la realidad.
Para sentirte como una mierda.

Respirando entre tus sombras, de rincones sin dormir

Cerró la puerta de su casa de un suave portazo. Abandonó las llaves en un cuenco de la entrada y sus pasos resonaron en el pasillo. No pudo evitar cabrearse, y sus ojos (verdes) ahumados, cayeron en la ventana de su habitación. Se acercó y la abrió. Respiró el aire limpio y frío del ambiente, que revolvía su pelo pelirrojo. Cuando los abrió, encontró otros ojos (verdes) desnudándola sin violencia, sin pasión. Básicamente técnico, con una ligera sonrisa que incluía la ironía en su esencia. Estaban en las escaleras que desembocaban en la catedral. Ella tenía la cámara en las manos, y él se apoyaba en un pilar, con las manos en los bolsillos, mirándola directamente. Se estremeció. Turistas. Lo peor es que no sabía si alegrarse por ello. Cuando la chica se giró, la atracción aumentó. Él despegó lentamente los ojos (verdes) de esos otros ojos (verdes) y sonrió a su acompañante. La besó, y la pelirroja sintió temblar hasta el piercing de su nariz.

sábado, 14 de mayo de 2011

Y poniéndoles la tilde a todas mis faltas de ortografía.

Es increíble que una ciudad como esta huela a mar. Quizás sea por eso que este texto no sea como los otros: una sístole de letras entre lo que quiero que sepas y lo que me callo, arrugado en la basura.
Son horas para escribir y para encender cigarros, para torpes enamorados amándose en un parque a falta de un colchón, para pensar en él, y recordar a otros sin saberlo.
Bajé al bar de la esquina como cada noche, a buscar mi dosis de nicotina a falta de tus abrazos. Y volví vacía y jurándome que tengo que dejar el tabaco, sabiendo que la cama todavía huele a ti, y que me regalas un futuro que aún no soy capaz de sostener en las manos.
Las arrugas parecen amores del pasado. Es bonito, he contado las que te salen cuando sonríes.
(Y todas las letras que escribo pensando en tus manos.)
He desterrado musas de dolores cercanos.
Perdona mi cobardía, pero no podía permitirme borrar, como ya digo, un texto como este. Aunque la tentación llame a mi puerta como si de tus orgasmos se trataran. Aunque mis mejillas se empañen del rojo de mi secretismo hecho más que obviedades.
-Y tú. 
Tú me has hecho sudar contra el colchón como si me quisieras, me has permitido admirar el perfecto caos de tu ropa en el suelo de mi cuarto, has mordido la almohada hasta dejar marca.
Precioso. Precioso, digo, porque ha aparecido tanto en mis sueños que creía haberlo vivido.
Pero esta vez no era un sueño, me lo han dicho tus mordiscos.
Es increíble que una ciudad como esta huela a mar, digo, porque no estás tú para mojarme.
- ¿Sabías que quiero escribirte hasta desgastarte?.

Tengo miedo de jugar y perder.

I wanna make love to you 25 horas al día me parecen pocas si tenemos en cuenta todo lo que te pienso, y su compensación y equilibrio hacia el desgaste. Eres como la nicotina: primero tentadora, luego adictiva, y posteriormente mortal. Te parecerá bonito.
No me beses si no es en la boca. No me abraces si no es desnudos. No sueñes más sobre mi cama si no es para arrancarme la ropa a mordiscos. No tiembles tan cerca, si no es de placer.
Muérdeme las pestañas y aráñame el alma. Ciérrame la boca de todas las formas que sepas.
No me cuesta confesar que cada vez que te veo, no se qué hacer con el arma que tengo cargada entre las piernas.

Suppose to do.

Quizá lo único que me apetezca ahora sea levantarme de la cama para ponerme tu camisa a cuadros e ir a la cocina a prepararte una ración de besos y orgasmos. Quizá lo ideal sea que aparezcas por el marco de la puerta cuando esté retorciéndome en el espejo para celebrar cada arañazo como una nueva victoria. Quizá lo más difícil sea escurrirme en tus ojos, lidiar con tu pasado tras de cada encontronazo, hacerte sudar contra este colchón que chilla cuando no te siente encima. Quizá me apetezca contarte hasta mis más íntimas fantasías, mis mas tristes abrazos, o mis más vergonzosas pesadillas. Quizá quiera que sepas que nunca vi Marco porque lloraba con el tema del principio, que adoro a Márquez porque su prosa suena a amor y a soledad, que te he desnudado una y cien veces en mis sueños.
Quizá lo que pase es que quiera coger tu mano y apretarla tan, tan fuerte, que ni cuando la vida se vista de puta, sea capaz de soltarte.

miércoles, 11 de mayo de 2011

Colección sucesiva de resacas y un "Road to perdition" que me dice que quedan muchas noches por beber. Heridas que ahora son superficiales, que se convierten en simples costras que intentas arrancar a base de polvos sin saber que lo que busco son sus ojos. Tembleque modo niño de trece años suspende una asignatura, niña de catorce da su primer beso, niño de quince pierde la virginidad, niña de dieciséis bebe su primer cubata, niño de diecisiete fuma su primer cigarrillo, niña de dieciocho se reinventa el mundo en unas manos. Completamente atontada, atentados en corazones bomba, bombas de relojería, y relojes que suenan porque llegó la hora. El día. El mes. El año. ÉL. Así, con mayúsculas.
- Hay tantas cosas que quiero contarle, y tantas sonrisas por cumplir, y tantos besos que rimarle. Hay tantas despedidas que pienso arrugar con sus manos, y tantas fotos en amarillo chillón que son eso, fotos. Tengo tanta vorágine de letras y sentimientos, tanta tinta, tantas ganas...
Pierdo los papeles en cada choque y en cada curva, proyecto sobre el techo tu piel desnuda, dejo rodar nuestros sueños por esta almohada llena de cuando no estabas.
Escribo lo que no te digo con prosa que juega a que desde mucho antes conocía tu nombre.
- Me voy, me voy, me voy... antes de que ésta luna, entre guiños, no me deje seguir acariciando tu espalda. 
A estas alturas de la película, me da igual ser la mala cuando tienes exámenes, sólo busco incendiarte la piel con cada roce, y el corazón, con cada mirada.;)

martes, 10 de mayo de 2011

Correr tras un sueño=)

Si quieres nos encerramos en un ático y tiro las llaves y la ropa por la ventana, para que ni te vayas ni te vistas. Si quieres, te preparo el desayuno, y mojamos los besos con un whisky on the rocks con magdalenas. Prometo que no fumo si me quitas el mono a mordiscos. Si quieres llenamos la nevera de cerveza y vaciamos el cajón de la mesilla de condones. Te diría al oído guarradas que se pasan por mi cabeza cuando pienso en tus manos, para que me dijeras eso de "que basta eres, cariño", justo antes de empezar, y lo de "esto resulta hasta bonito" cuando me corro mirándote a los ojos. Si quieres me pego a ti hasta que no corra ni una gota de aire entre tu cuerpo y el mio. Si quieres te ato a mi cama, y no te suelto hasta que hayamos follado tantas veces que hayamos dejado de querernos. Si quieres te digo que eres mi marca exacta de heroína, que mi música preferida son tus gemidos con cada orgasmo. Si quieres te desnudo y no te miro más que a los ojos. Si quieres te cuento los lunares, los multiplico por mil, y te los pago en besos. Si quieres te susurro un te quiero que puede llegar a latir para siempre, y me quedo tumbada a tu lado, todos los días de mi vida, para ver el paisaje que es el sol dibujando tu espalda.

lunes, 9 de mayo de 2011

BR.

Lo que te pasa es que eres una bohemia de mierda. Ese es tu puto problema. Quieres que el mundo sea de color de rosa, poner flores en las pistolas, ocupar casas, parar la violencia con simples palabras. Seguro que hasta follas con calcetines. Eso lo hacen todos los bohemios ¿no?. Y siento decirte que corren tiempos difíciles para los soñadores. Todos suelen despertar de una hostia contra el suelo. ¿Él te hizo daño?. Claro, ahora lo entiendo todo. Pues sigue soñando, continúa por favor. La vida es nuestra gran obra maestra, sin guión, por desgracia. No te voy a pedir que no sueñes. ¡Quién soy yo para pedirle eso a una bohemia!. Pero no me pidas que te quiera. Sal ahí fuera y busca a tu chico. Sí, a ese que todavía no conoces, pero que seguro que también folla con calcetines.

domingo, 8 de mayo de 2011

Las cosas claras.

Para que te quede claro, quiero un hombre que me haga sentir que no estoy perdiendo mi tiempo, porque mi vida es demasiado corta como para desperdiciarla. No quiero que me regale rosas ni que me diga que soy la única, prefiero que se venga al parque con mi gente, a pasar la tarde entre litros y peis. No necesito que sea una joven promesa, que tenga mucho futuro, y me prometa el cielo pero luego no sea capaz de abrirme las piernas cada noche. Se puede meter por el culo los celos, porque si está conmigo es porque cree que no encontraré a nadie mejor. Las rosas que las deje para el cementerio, a mi que me regale orgasmos. Le agradecería que me quisiera sin que se forraran los de telefónica. Me vale más que venga a buscarme a la salida que una puta cena romántica con sexo recatado de postre. Que prefiera una mujer con una nevera llena de cerveza y no un armario lleno de zapatos. Que sepa volar. Que no se piense que le pertenezco, porque ninguna mujer tiene dueño. Que no me hable del futuro, de una casa con perro y niños. Que se limite a besarme cada vez como si fuera la última.

Que si me regalas tu sonrisa..

Querría mezclar todas las letras que puedo llegar a leer en una noche y regalártelas, plagiar una veintena de blogs y decirte todas las cosas bonitas que me han tocado la fibra sensible. Pero te juro que tengo más ganas de aparecer en tu casa, con dos pizzas y unas cervezas, y decirte: ¿qué, echamos un vicio?
Que esta noche no me salen rimas, ni frases bonitas, ni nada que cualquiera que lo lea diga: ¡ostias! esta chica sí que sabe.
Hoy nadie me querrá por mis letras, pero igual es mejor. Ellas ya tienen bastante con salvarme el culo cuando solo quiero dejar de escuchar la palabra vergüenza en mi cabeza.
Hace tiempo que le echo de menos, en un torbellino amor-odio que no tiene salida, y por mis rizos te juro que me siento tan libre como cuando me agarraba a tu cintura en esa moto que era mía. En este juego, jugamos los dos.
Y qué manía con venirme con palabras del pasado, y con putos: te acuerdas?, con la única respuesta posible, que es nombrarte y quererte.
Que ya no sé como decirle al mundo que mi corazón y mis labios tienen dueño.

Páginas escritas entre tus sábanas.

Añoro despertar con el sol en la cara, abrir los ojos y no recordar cómo he llegado a tu cama. Ver a mi alrededor tu cuarto revuelto, las tantas de la mañana y yo despertándote al girarme para verte. Sonrisas, un beso, buenos días, bolita. La ropa por el suelo, qué bien quedan tus pantalones al lado de mi camiseta. Caos, tanto en mis recuerdos como en tu habitación. Tu camiseta, esa sin mangas y enorme, se arrebuja a mi alrededor, mientras tus ojos trituran los míos, ambos aún con el fantasma del último sueño en la retina. Mi pelo en la almohada, esparcido, tus dedos jugueteando con él, y no quiero levantarme, ni plantarle cara al mundo real.
Solo quiero seguir soñando.

viernes, 6 de mayo de 2011

simplemente.

Se me hace extraño hablarte de otros, contarte entre lágrimas que ya no es tu piel con la que sueño cada noche, suplicarte que le digas que me ayude a olvidarte. No tiene sentido. Es como imaginarme tirada en esta cama sin Deltoya de fondo y sin ceniceros llenos de colillas apagadas con inseguridades. Pero es la vida que elegimos. Que elegiste, perdón. 

jueves, 5 de mayo de 2011

Irrealidades mezcladas con tinta china barata.

Por todas aquellas veces que acusamos el golpe aunque estemos tan cansados que solo queramos llorar. Por cada vez que sonreímos, y casi es necesario una polea para levantar las comisuras de los labios. Labios, que palabra más bonita. Por el mundo que esconde cada uno en su interior, que nadie puede decir que me conoce porque no lo hago ni yo misma. Por eso de ver la paja en el ojo ajeno y no ver la viga en el propio. Por todas esas veces que he escuchado: que bien quedarían tus pantalones en el suelo de mi cuarto. Por cada día en el que miles de personas cuentan los minutos en la sala de espera de un aeropuerto. Por cada cosa que descubres. Porque hoy ya puedo decir que puedo ir a dormirme tranquila. Porque cada vez que toco las teclas, o su piel, me invade la calma. Por el amor, y por todos que no lo entienden. Por el placer de un vaso de leche con galletas sin que haya un motivo para ello. Por la calma y el renacer que me dio escuchar lo que más quise oír durante un año y comprobar que me resbalaba. Por todos los que se levantan día tras día y siguen buscando el significado de la palabra amar. Por todas las personas que cada 24 tengan algo por lo que sonreír al despertar. Por todos los que me dan un impulso, y sobre todo, los que me ponen la zancadilla. Por aquellos que en medio de los exámenes más importantes de su vida, pasan por los pasillos riendo y haciéndome reír. Porque siempre se puede volver a confiar. Porque ya tú sabes, llámame y estaré. Por los que están hoy, por los que no estarán mañana. Por la persona que estará siempre. Yo más.
Porque hoy, me siento más feliz que nunca.

Tú SIEMPRE serás mi ESTRELLA.



A veces me gustaría volver a ser el niño que juega tranquilo y se balancea en los columpios sintiendo el mundo bajo sus pies. A veces me gustaría dar marcha atrás, negarlo todo, haberte conocido antes. A veces me gustaría cambiar de planeta, olvidar todo el dolor con un solo pestañeo, fingir que todo vuelve a ser igual, cambiar tu existencia por la mía y tumbarme yo en esa cama a consumirme, sólo por el hecho de que me revienta las entrañas por dentro ver como te desvaneces. A veces me gustaría ser valiente, saber defender con los puños ensangrentados aquello que deseo, decir en voz alta todo lo que me callo, sin miedo a recibir beso o bofetón. Tomar las riendas de mi vida, no haber empezado a fumar, ver a mi gente todos los días, sentarme en la terraza de ese bar a arreglar el mundo, solucionar cualquier problema con una división o una suma, o ponerme los vaqueros más rotos que tengo, y marcharme lejos, tan tan lejos, que la gente, al mirar, pensara que somos de otro planeta. Me gustaría cerrar los ojos y poder desaparecer, cambiar mi rumbo en sólo un instante, pintar recuerdos en las baldosas de esta ciudad que me tiene enamorada, beber hasta perder el control de mi existencia, saber si realmente detrás hay alguien pensando en dejar el listón aún más alto, borrar las quemaduras y las heridas, coser las telas de mi corazón, darle sentido a cualquier forma de vida. Tumbarme en la hierba para notar la respiración del mundo en mi espalda, leer en tus ojos que eres tu, hacer que las confesiones dejen de ser folios arrugados en una papelera, quejarme menos y actuar más, llegar al aeropuerto y pedir un billete para el primer avión que despegue, sea cual sea tu destino. Sería increíble escuchar a Sabina y no pensar en que te marchas, no volver jamás la vista atrás, dejar de ser tan dura con este mundo de mierda. Pero eso es lo único que no me puedes pedir, después de verte esperando con el cuerpo ya medio marchito de tantas hostias que no te merecías. Las estrellas están en el cielo a fin de que un día, cada uno encuentre la suya: prometo defender tus recuerdos con uñas y dientes. Sí. Lo prometo.

miércoles, 4 de mayo de 2011

No sé ni tu nombre.

Poco más conozco de ti, a parte de esa camisa de cuadros rojos y negros que me vuelve loca. Sueles llevar barba de tres días, un pendiente en la oreja izquierda y una púa colgada del cuello. Qué casualidad. Como yo.
Poco conozco de ti, ya te digo, y te daría la risa si supieras que eres el culpable de estos cigarros que caen uno a uno, de las taquicardias arrítmicas entre apuntes y prácticas, el fin último de estas letras que le rinden tributo a tus curvas sorprendidas, pero obedientes.
Cada vez que te veo se me corta la respiración de las palabras, se me nublan los sueños, y me entran unas ganas horribles de pedirte que me folles ahí mismo, que si no lo haces reviento, que debo de conocerte de antes de todo lo que he soñado contigo.
Vayámonos.
Coge el coche, la guitarra, y los vaqueros.
Vayámonos.
Lejos. Donde nadie pueda reconocernos.
Vayámonos.
Vayámonos a la vez y que tus gemidos ahoguen de una vez por todas mis suspiros.
http://www.youtube.com/watch?v=-W5n3w7-VtY&feature=player_embedded