domingo, 4 de diciembre de 2011

¿A los cuantos cállate empezamos a besarnos?.

Ninguno. Ninguno porque llegó sonriendo como si supiera que ella llevaba esperando ese momento toda su vida. No hicieron falta palabras, ni tan siquiera un gesto porque las calles de esa ciudad parecían distintas ya por esas horas. Y dicen que somos humanos y por eso nos tropezamos, que algunos aprenden de sus errores y otros simplemente los olvidan, que no hay que arrepentirse de algo si ese algo era justo lo que querías hacer en ese momento. Bueno, pues esta es la verdad: que le habría besado a él y solo a él hasta desgastarle, le habría prometido una eternidad que tenía guardada como el mejor de los secretos, habría planeado setecientos veintisiete lugares a los que huir con él, pero fui cobarde. Dicen que cuando quieres a alguien debes dejarle ir, y que si no vuelve, nunca fue tuyo.Y esta es nuestra historia: que si mi corazón latía (y late) era por sus sonrisas, porque tenía esa jodida fuerza capaz de mover montañas, esa tranquilidad aun cuando todo iba mal, esa capacidad de hacer que el mundo desapareciera por unos segundos...
Todos los lo siento van a ser poco, y nunca se me han dado bien las supercompensaciones, pero tal día como hoy, a eso de las dos de la mañana, a mi sólo me sale decirle que el miedo no me va a ganar este pulso: porque quiero abrazarle tan fuerte, que parezcamos uno solo, y si me voy, sólo va a ser a hacer palomitas. Dicen que ser el primero puede ser perfecto, pero ser el último es todo un éxito. Y leyendo eso, en una habitación que no es la mía y sabiendo que la cama esta fría porque no está el para calentarla, solo me sale decirlo: que después de él no hay nada más, y que pase lo que pase, y aunque hoy no esté para llamarme bonita medio dormido, soy la persona más feliz del planeta... no hay duda.
=)

1 comentario:

alasparavolar dijo...

Que bonito!! "Dicen que ser el primero puede ser perfecto, pero ser el último es todo un éxito. "
Claro que si! Lucha por lo que quieres, llegará el día en que te lo merezcas. Un beso!