lunes, 8 de noviembre de 2010

=).

Que conocí lo que era sentirse humillada. Que sentí lo que son cuarenta kilos de agujas clavarse en cada poro de cada extracto de mi olor al aire libre. Que nunca he odiado tanto una mirada, una risa, que jamás he detestado tanto una mirada de lascivia. Pero que sé lo que es sentir tus manos como lo único que importa en este mundo, que los dos sabemos que entre esas cuatro paredes no existía el tiempo. Que me gustaría escribir todas las letras de este mundo sobre tu cuerpo y luego cubrirlo a base de besos, de esos en los que dos trozos de esmeralda se clavan en mis ojos y me dicen: "Esta noche tú eres la cena". Que cada vez me dan más ganas de reventar palabras necias en el aire, como quien arroja cuchillos contra un corazón. De subir a tus labios y besar el cielo, mientras tu risa, esa que sabes que me encanta, resuena en los tímpanos de un corazón que querría gritarte al oído que te ama. Que no soy más que esa idiota que te espera cada mañana con la vida en un puño, que bebe de cada sonrisa, que no sabe decir hola al amanecer si no estás a su lado.

1 comentario:

barby pili dijo...

ya flipé chata, genialudo! =D