domingo, 29 de agosto de 2010

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"Que no quiero ni imaginar qué sería de mí si un día no estuvieras aquí para decirme todo va bien."

No te escondes en condicionales. No huyes de mis pequeñas trampas en la ciudad. Simplemente, por muy poca coherencia que tenga todo aquello, no sigues aquí.

viernes, 27 de agosto de 2010

Título.

Sólo cuando pasé delante del espejo comprendí que estaba equivocada, que mi reflejo ya no era un nosotros, solo un yo. Habían caído las hojas y lo que un día fue nuestro lugar se cubrió de ellas, quizá intentando evitar la vergüenza de vernos así, tan jodidamente fríos y desamparados que no encontraba nada con que calentar mi corazón. Sonaban las siete y yo seguía quieta, en mi cama, entre las sábanas que me acogían, amorosas, cuando hasta ellas averiguaban que mis ojos no eran capaces de seguir conteniendo todo lo que significas. En esos momentos trato de huir, con más ahínco y menos éxito, de tu recuerdo. Y es que no sé, pero amartillo mi conciencia y algunos días me revuelco en el fango solo con recordar tu sonrisa cuando me veías allí, aterida de frío entre la nieve que cubría los tejados, solo por verte. Creo que siempre pensé que todo era un punto y coma, que le seguía una tercera o cuarta parte, que era indestructible. Que no pondrías ese punto final de tu felicidad con ella. Aún me cuesta comprenderlo, como si las palabras no tuvieran sentido en realidad.
Ya no me quieres.
Tiene que ser eso, y a la vez es tan doloroso que no quiero pensarlo, saberlo, intuirlo,.. oírlo. No quiero conjugarte en pretérito, prefiero alargar indefinidamente eso de buscarte dentro de los condicionales, pese a saber que no estás allí.

No.

Él bajó la vista, dejándola hablar.
-Relájate. Sólo era una deuda pendiente entre aquellas dos balas y mi alma, como el silencio del superviviente de la ruleta rusa. No te lo negaré, y tú lo sabes. Te busqué entre lunas del color del pergamino, entre las calles retorcidas que hicieron de ti y de mí un nosotros, más claro y perfecto que el más sincero y puro de los te quiero que te susurré al oído aquellas veces que fue cierto que me amabas, aunque el cigarro se sustituyera por un trago de vodka entre ladrillos. Sabes que añoré que me cantaras cada tres de picas cuando no podía dormir, o el placer de saber que cuando mis dedos rozaban las cuerdas de cualquier desgraciada guitarra que cayera en las redes de mis manos, eras todo mío. Todo aquello que hacían los amantes y que tú me negabas, entre esa sonrisa tuya que hilaba mis pensamientos, y todo aquellos que nos hacían diferentes, porque era tan tuyo y tan mío, tan poco nuestro, que me hacía arder la mirada. Desgarré cada instante buscándote en cada callejón de la ciudad. Se perdió, te perdiste entre recodos de meses que de reales dolían. Ahora respiro tu miedo como si del mejor afrodisíaco del mundo se tratara.
-Tu sinceridad me asusta.
-No. Simplemente no soy tuya.

Sigo aquí...

...echándote de menos.

martes, 24 de agosto de 2010


La magia que fluye de tu boca a la mía y de mis entrañas a mis dedos transformada en una tinta azul que nada tiene que ver con tu ánimo, ni con tus mejillas, ni con nada de nada porque no existe la palabra que defina tu perfil tan bien como la foto que guardo en mis adentros. No hay acentos para tus poros, para el olor que parece tragarse los fantasmas de mi habitación cuando cruzas de un lado a otro observando las paredes, cada pequeño letrero que en realidad te demuestra que cuando te tengo encima no sólo abro las piernas sino también el corazón. No caben comas, ni si quiera un par de diéresis que como obscenas me recuerdan la cara que pones cuando tienes sueño, cuando dejas aflorar esos pequeños gestos que te hacen ser tú y que se basan en primeras impresiones que me parece haber visto antes, creo que por todo lo que he soñado contigo. Mi etimología se basa en tus caderas y hablar de sintaxis supone analizar tu cuerpo con mi lengua. No quedan vocales y cuando le hablo de ti a mi lápiz solo sabe escribir puntos suspensivos. Infinitos suspensivos que hablan de nosotros y a los que espero, el corazón que lo mueve, nunca permita dejar caer esa lágrima.

Mi corazón ha decido vivir en los cajeros. Se sienta en cada cruce de caminos, en cada esquina que le tiende la mano para decidir si luchar por lo que es suyo o continuar en un cada día más incierto kilómetro cero. Mis venas resaltan, casi hasta desgarrar la piel, como a cada resquicio de tu olor y más que por mi corazón buscando el tuyo. Escribo sólo cuando pienso en ti y eso es lo que me asusta: la autodestrucción, la epifanía, que ni contigo ni sin ti, el sinsabor de la derrota que aún continua retorciendo el espejo. Puedo probarte en cada gesto y electrocutarte las cosquillas y por qué no, en fin, tú ya lo sabes, fingir que todo da igual hasta con las persianas bajadas. La sinrazón, el sinsentido de mis pupilas reflejadas en las tuyas. El miedo al "todo eso de que el puede llegar a ser ese único puto motivo": tu mano, mi mano.
Un mundo que me pide a gritos luchar.
Pero sólo si es contigo.

Toi.


Duele ver todos los recuerdos y sentimientos volcados en eso, en un intento de parecerse a mí y curarte por dentro, aunque sepas que ahora me huyes en la ciudad por miedo a que rompa esa pequeña lámina de papel que has creado en estos meses. Dicen que ahora me dedico a desgarrar las noches a base de sonrisas bañadas en esa extraña mezcla de lágrimas y alcohol, pero no debes creerles, no pasa nada en verdad, tan solo que me falta tu sonrisa a escasos centímetros de mi piel. Cerca hasta enloquecer, que diría él. Como un polvo sin amor, contestaría yo. Descubrí la diferencia entre follar y hacer el amor, y se trata tan solo de que en uno de ellos necesitas el cigarrito de después. Podemos ponernos melancólicos y terminar el día mirando un anochecer más y con un suspiro, pero le he cogido el gustillo a sonreír a las paredes mientras hago como que no siento el despertar de ese gen nocturno que me hace buscar la ciudad y la muerte en un éxtasis de sentimientos, antes de volver a encerrarlos en esa jaula que olvidaste abrir. Podría decirte que el corazón bombea tu nombre, pero sería mentirte. Otra historia es que mi sangre te busque como si de mi particular heroína te trataras. En resumen, que si le preguntas a los bares, sabrás dónde te espero.

lunes, 23 de agosto de 2010

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Como esas pequeñas cosas que están ahí para nosotros, recordándonos que el pasado no suena tan así, tan triste, y que en un corazón es relativo siempre que tenga quien lo haga latir.
Basta un sólo gesto que descubre un millón de pequeñas escenas que nos recuerdan cómo eramos o cómo solíamos pensar eso de "mírale, y si puedes, no te pierdas en sus ojos". Todo ha cambiado tanto que parecen dos vidas diferentes, como un cameo en forma de novela corta, relatos de ciencia ficción que sólo a veces tienden a terminar bien.
Todo parece así, tan lleno de letras que me empiezan a hacer creer que es verdad, que no te has ido.
Que tiendes a delatarte entre pequeños gestos que, como tú sabes bien, me llenan.

jueves, 19 de agosto de 2010


Estoy aquí, soy un puto saco de inseguridades que creeme, te echa de menos. No tengo ni puta idea de caminar, me recuerdo a la niña que se esconde en su rincon, que reniega del mundo por el miedo al dolor, a la soledad, al sufrimiento. No sé donde cojones estás, pero dime, por qué coño te has ido. Ayúdame, sacame de toda esta mierda, dame la fuerza para seguir adelante, por ti, por mi, por todos. Te has marchado, te has marchado y esas palabras retumban en mi cabeza como queriendo imponerse a un corazón que aún sostiene que no es posible. Que tú no estás debajo de todas esas flores y mucho menos eres un pedazo de cerámica con tu nombre. No. Te busco. Te busco entre un monton de miradas que no me llenan una mierda, me ahogo en el ultimo vaso que baño con temores, las paredes de este bar parecen comerme de vez en cuando. Te echo de menos. Te necesito a cada paso que doy, cada tarde de domingo, cada miércoles. Te necesito aquí cerca, como cuando era una enana que se subía a tus hombros para ver entre la gente. Escribo. Escribo letras vacías que nada tienen que ver con mi ánimo. Páginas y páginas de mentiras en primera persona.

Lloro, porque fuiste demasiado grande. Porque no estás y tu ausencia me revienta por dentro las entrañas y me araña el corazón como si de un cristal punzante se tratara. ¿Por qué? Sólo dame un puto motivo, una razón que justifique toda esta mierda. Dime por qué coño quiero pensar que estás aquí, no muy lejos, sentado al lado mia en este jodido sofá y mírandome. Sé que no te gustaría ver esto. Que no te gustaría observar a la que practicamente era tu pequeña niña convertida en un intento de adulta bañada en un mar de lágrimas, en un no sé bien cómo ni por qué pero no aguanto. Qué somos sino recuerdos.

Te juro que a mi no me vale. Que no me vale toda esa mierda que la sociedad me quiere imponer. Que recuerdo este jodido mes y ahora es gris y ni dios va a poder cambiarlo. Tecnicismos, qué dolor ni que hostias. Duele perder un brazo, o un dedo. Pero esto no duele, esto abrasa. Es casi fuego.

Me hago la dura. Me hago la dura por ti, por todos los momentos. Obligo a mis piernas a seguir, a continuar por un camino más incierto desde que has partido. Te pienso. Te pienso constantemente porque así te mantengo vivo. Porque todo lo que te quise y quiero no puede reducirse a un cuerpo.

Limpio las lágrimas que retuercen el espejo, sonrío, finjo que soy feliz dentro de este infierno. No le cuento a nadie todo lo que duele conjugarte en pretérito.

martes, 17 de agosto de 2010


Sé que se perdió esa mania de contar lunares cuando las pesadillas nos invadían. De esas que tú huías cuando las veías venir, entre mi piel, a jirones deshechos de eso que ahora has compartido con ella. Entre los susurros muertos de mil chupitos que nos llaman, golosos, buscando quizá ese nosotros escondido entre mil miradas que no quieren cruzarse, y entre cada rumor que llega a mis oídos y me hace sonreír aunque muera por dentro. Y todo se calma y yo respiro, buscándote en cada gramo de humo que no se medir, solo a ojo, entre risas y ese chs escondido entre hierbajos. Tardes ocultas entre los pliegues del tiempo que nos dicen que volvamos a vivirlas, disfrazadas con nuestras risas elevadas al nivel intrapersonal, y mil palabras dichas sin que tengan sentido y sin buscarlo, y mil hechos viviendo sin tocar el suelo, en ese mundo unilateral al estilo tiovivo, entre vosotros, o al menos así fue hace un tiempo. Viviendo el hoy, el ayer y el mañana entre las paredes de un viejo bar, que parecían caer sobre nosotros aunque en verdad no lo hicieran, y no me creáis cuando juro echaros de menos a no ser que lleve tres copas de más y un par de caladas, de eso que en su momento llamamos felicidad.

jueves, 12 de agosto de 2010

In memoriam

No vengo a escribir qué se me pasa por la mente porque estoy segura de que en estos momentos Él lo sabe mejor que nadie. No han pasado ni tres días y por aquí ya te echamos todos mucho de menos.¿Sabes? Me hubiera gustado decirte lo importante que eras para mi. O simplemente haberte dado un abrazo. Y no puedo. No puedo y quiero que sepas que estoy aquí, sola, que tengo miedo. Que se me hace raro ir a verte al fondo a la izquierda y que estés donde estés para mi nunca te habrás ido.
Porque tengo la jodida suerte de haberte conocido, y por ello derramo lágrimas que merecieron y merecen la pena.
No te estás perdiendo nada, caras tristes, ya sabes. Algunos se maquillan con el humo de un cigarro, otros miran al vacío y otros no podemos contener las lágrimas.
No sé que decir, no pretendo que esto suene bonito. Solo quería que supieras que aunque nunca te lo dije en vida, te necesito. Que aunque no vayas a grabar mas CDs, ni vayamos a escuchar contigo de nuevo "que lo malo sea hoy", entre todos te mantendremos vivo.
Al menos en nuestros corazones, que se han tornado grises desde que has partido.
Me habría gustado que vieras cuanto hemos crecido...

"Las buenas personas se van antes.
La vida es como una cárcel, cuando cumplimos nuestra condena, tenemos que partir."

martes, 10 de agosto de 2010

Y ese punto final que no sé poner.

Porque algunos días hundirme en tus ojos era salir de la absurda irrealidad en la que acostumbro a renacer cada amanecer, y ese nosequé de tus mejillas era como un gancho a mi alma. La ceniza de ese cigarro en pantalones cortos que dejé bajo la lluvia me sigue torturando, aunque ya no quede ni la mitad del ave fénix de aquella tarde. No existen olores en mi cama cada anochecer, y quizá sea porque tampoco existen siquiera en mi piel cuando cruzo corriendo tu calle, tras las luces rojizas de un autobús. No sé, quizá me recuerde a esa sensación que te producen unos tacones al correr sobre la lluvia, aliñada con tus risas y las de la ciudad entera, porque volver a casa mientras sientes caer la lluvia enamora, y ese examen de Historia del que ni siquiera me acuerdo, y la sinfonía número dos de aquel día de noche. Y buscar una mirada en tus ojos, no sé, era ya por costumbre y por ganas de sentir, aunque conozcas, a desgracia, la sensación del hielo en pleno Agosto, las miradas huidizas de esa persona que es ELLA, con mayúsculas.