jueves, 15 de agosto de 2013


"Él se agachó a su nivel e iba a agarrarla cuando ella, con un hilo de voz dijo:
-¿Por qué?
Nunca supo si fue su pregunta, su voz o el hecho de que se hubieses atrevido a hablarle lo que provocó que el retaguardia frenase su gesto en seco y respondiera.
-Porque alguien debe mandar. Así funciona el mundo.
Acto seguido la cogió en brazos y ella se dejó llevar, demasiado asustada como para moverse."