jueves, 15 de agosto de 2013

Me gustan los cubatas sin aditivos y con etiqueta. Me gusta salir a la calle cuando la pena me revienta los pulmones y me estalla las costillas y sentir el frío en la cara que me recuerda que hay quien lo pasa mil veces peor. Me gustaba ser el último beso, la última lágrima, el punto final de los puntos suspensivos. No sé donde quedó todo eso. Boquear buscando aire como modo de vida, y quien dice aire dice el humo que sale de tu boca antes de dormir. Salen tacos de mi boca casi mas que palabras, y no soy una señorita, ni querría serlo. Porque quien cambiaría vivir con una litrona en la mano y el césped en la espalda. Hemos vivido de utopías casi tanto como de canciones, y no nos cansa, porque un atrapasueños encima de la cama nos da una triste seguridad de no caer desde mas altura de la que podamos soportar. Las ensoñaciones del mediodía no son nada si no las baña el sol de tu ventana, y un amarte y respetarte que ya nadie sabe qué significa.
Hoy han vuelto mis musas, y que nadie pregunte por qué. 

No hay comentarios: