jueves, 15 de agosto de 2013

A veces no basta con apretar los dientes para no sufrir. A veces hace falta dejarse el corazón en el cajón y ponerse chinchetas en las comisuras, para evitar que se te caiga la sonrisa y con ella la fachada. Los días quince suelen ser días tristes por inercia, y mas cuando te levantas despidiéndote.
Me le llevo conmigo en cada partícula de mi ser. Incluida su cabezonería y su manía de mostrarse entero ante cualquiera.
Hoy no me faltan musas. Qué triste. Hoy podría haber creado una buena historia. Quién sabe. Quién sabe.